Chinchillas y cobayas no pueden ser animales más diferentes a la hora de adaptarlos a la convivencia con sus cuidadores humanos. Si estás pensando en compartir tus cariños con estos animales, te conviene saber más sobre este punto. Lee con atención las claves. Vemos primero el caso de las chinchillas.

Cada una con gustos distintos

Cada una con gustos distintos

Las chinchillas son maravillosas, adorables, y, si nos lo permites, de un tacto suave y esponjoso que enamora. Son mascotas que han pasado de ser consideradas por su piel a serlo como animales de compañía. Sin embargo, no están domesticadas del todo. Tratarlas, acercarse a ellas, exige de unos conocimientos previos y de no poco tacto.

A algunas chinchillas les gusta que las abracen, es cierto, a otras, nada de nada. Pero no hay que confundir ésto con el hecho de que sean mascotas difíciles. Un dato más. Es habitual que cuando las chinchillas se ven amenazadas puedan orinar sobre el supuesto atacante e incluso morderlos.

De lo que se trata es de tener en cuenta sus necesidades de socialización con los humanos y adaptarse a ellas. De entrada, no es un animal que se pueda recomendar para niños pequeños, su cuidado debe ser cosa de adultos. Que a las chinchillas no les guste ser sujetadas o abrazadas no implica que no les seduzca la idea de que las acaricien.

Las partes donde más les gusta recibir caricias son justo debajo de la zona de la barbilla y detrás de las orejas. Incluso dar de comer alguna golosina, como esas que se pueden comprar en una tienda de animales, es parte de la socialización más positiva de las chinchillas con sus cuidadores.

Ayuda a una correcta socialización sentarse a hablar con ellas, porque es importante que se acostumbren a las voces y a los olores. Lo más recomendable es que estas prácticas se hagan de noche. ¿Porqué?, pues porque son animales marcadamente nocturnos. De noche estarán más despiertos y serán más receptivos a cualquier interacción.

Cobayas

Vemos el caso de las cobayas. Las cobayas tienen la particularidad de ser animales que se sienten como en casa cuando están en grupo. Si, son animalillos marcadamente gregarios. Pero hay trucos que garantizan buenas convivencias.

Por ejemplo, funciona bien formar grupos de hembras con un macho que haya sido esterilizado. Lo de poner a vivir a machos juntos, no suele funcionar. Los machos no esterilizados suelen dar problemas cuando están expuestos a convivir con hembras, es habitual que luchen por ellas. Las hembras solas, en cambio, se llevan bien. Pero, también se dan excepciones. No muchas, pero puede haberlas.

Una manera muy práctica de socializar a las cobayas es ponerlas a convivir desde muy jóvenes, o poner juntas a una adulta y varias jóvenes también suele funcionar. Tanto en el caso de hembras, como en el caso de machos.

La adaptación en estos grupos es más fácil cuando los animales aún no han alcanzado su carácter de adultos ni su madurez sexual. Y es así porque las cobayas introducirán las jerarquías que necesitan para cohesionarse en los roles de los grupos. Si esta cohesión se hace sin agresividad por parte de ninguno de los miembros, habremos conseguido el objetivo de inducir a las cobayas a una socialización positiva. Y natural.

Para ponerlo todo más fácil, podemos probar a sacar a pasear junto a todo el grupo formado. En un lugar que no represente amenaza alguna y que sea, sobre todo, seguro. Sin olores, colores, destellos o interacción negativa con el entorno y con otros animales que resulten molestos o inquietantes para estas mascotas.

Como sucede con muchos animales, también podemos tirar de reflejos condicionados. Podemos probar a ponerles platos de verduras, su alimentación preferida, que relacionen con la situación agradable con la que queremos condicionarlas.

Recuerda, por último, que las cobayas son animales especialmente asustadizos y que la confianza en sus cuidadores es una cosa lenta que lleva semanas. Es importante tener mucha paciencia y no apartarse de las pautas señaladas para mantener la progresión.

Feliz convivencia.

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