Las vacaciones representan un tiempo de descanso especialmente deseado. Sin embargo, si en casa hay aves, las vacaciones de niños y mayores y la traquilidad de estas mascotas pueden no casar muy bien.

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Un loro de vacaciones

Un loro de vacaciones

Las aves, como animales salvajes que son, son seres extraordinariamente sensibles a los que les afectan mucho los cambios. Si al llegar las vacaciones hay niños en casa, si hay mucho movimiento de gente rompiendo la tranquilidad o nos llevamos con nosotros a nuestro destino de vacaciones a estas mascotas aladas, seguro que el tiempo de descanso de la familia será un tormento para ellas. Pero ¿qué deberíamos hacer para minimizar el impacto de unas vacaciones familiares digamos para loros y cacatúas?. Para responder a esta pregunta, lo mejor es que vayamos al origen de todo, al origen del estrés de estos animales salvajes que comparten nuestro hogar con su propia psicología. Fíjate bien, cualquier ruido extraño y que no resulte familiar puede ser percibido por un loro o por una cacatúa como una amenaza real como las que encontraría en su medio natural.

Amenazas

Aún más, decoraciones coloristas, móviles que cuelguen del techo y que produzcan destellos, árboles de copas agitadas, olores desconocidos, acciones que perciban como amenazantes o música les pueden hacer mucho daño psicológico. Sí psicológico.

Debido a cómo es su sistema respiratorio y a otros factores biológicos más variables entre diferentes especies, los loros y las cacatúas, las aves salvajes de nuestro ejemplo recurrente, son especialmente sensibles a humos y a olores fuertes.

Y éso incluye los aromas que despiden en casa las velas perfumadas, los olores a fritos que salen de una cocina o los que despiden algunas superficies antiadherentes muy comunes en nuestros hogares como el teflón.

Aún más, estos animales salvajes son muy sensibles a los cambios de sus fotoperiodos, al tiempo regular que permanece oscuro o es de día. La mayoría de las aves necesitan de 10 a 12 horas de oscuridad y un tiempo de vacaciones puede representar 18 horas de luz en casa. Algo que compromete el descanso de el loro o de la cacatúa. Sí o sí.

También el ir y venir de extraños, de familiares en casa, puede resultarles intimidante. Tanto, que los especialistas en estas aves exóticas llegan a detectar cantos de alerta y un lenguaje corporal defensivo que forman sus reacciones tipo.

Por esa razón, el tiempo dedicado a los traslados de viaje ha de ser mínimo y es muy importante no modificar en nada las rutinas de alimentación y limpieza de sus jaulas. Un loro o una cacatúa puede desarrollar ansiedad por motivos tan simples como ésos.

Así ¿cómo se pueden detectar las señales de estrés en loros y cacatúas?. Pues apreciando cómo mordisquean una y otra vez, como chillan, cómo se picotean las plumas insistentemente, cómo comen poco o incluso nada o cómo cambian de humor o cómo se incrementa la cantidad de excrementos depositados en sus jaulas.

Las mejores formas de reducir el estrés en tiempo de vacaciones de loros y cacatúas pueden pasar por adoptar estas medidas:

– No cambiar los horarios de limpieza de sus jaulas, ni su comida.

– Proporcionar juguetes extras que se pueden comprar en una tienda de animales. Sobre todo, si la mascota muestra signos de desplumarse.

– Colocar una funda a la jaula para regular los tiempos en los que el animal está expuesto a la luz del día y la artificial.

– Limitar el contacto con extraños. Algo que se puede conseguir cambiando de ubicación la jaula y situándola en un lugar tranquilo y apacible.

Ya ves lo sencillo que puede ser que una mascota alada se sume a la fiesta de nuestras vacaciones más deseadas, con toda la tranquilidad del mundo. Con la suya.

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