En los últimos años, la globalidad cultural ha traído un interés por los animales exóticos, algunos de los cuales se han acabado por introducir como mascotas en muchos hogares. Para disfrutar de estos animales domesticados hay que estar muy preparados, conocerlos y adaptarse a sus peculiaridades. Hemos confeccionado una lista con diez de estos animales salvajes que difícilmente podrás comprar en una tienda de animales normal, pero quién sabe si te enamorarás de alguno.

Hasta los zorros pueden ser domesticados

Hasta los zorros pueden ser domesticados

Los vemos:

Zorros. Los zorros son animales salvajes que están empezando a convertirse en animales de compañía. En 1959, un genetista soviético inició sus estudios sobre la domesticación de los zorros con vista a su cría. Y aún continúan esas investigaciones en el Instituto de Citología y Genética de Siberia, en Rusia. En cualquier caso, el centro los comercializa al coste de unos 8.000 euros por animal, aunque es imprescindible contar con una licencia de importación especial para tener una de estas mascotas. Un canguro

Wallabies. Los wallabies son un tipo de canguro pequeño que se está introduciendo como mascota en su país de origen, en Australia. Para poder tener estos animales salvajes, hay que contar con tres requisitos. El primero, tener un lugar lo suficientemente grande para que estén a gusto, un cortijo; lo segundo, contar también con una licencia de exportación singularizada; y lo tercero, estar dispuesto a aceptar algunos de los peculiares comportamientos de estos animales salvajes. En especial, su costumbre de regurgitar su alimentación, su afición a lamerse las patas una y otra vez o su propensión a babear.

Capibaras. Se trata de unos roedores muy inteligentes, animales salvajes que también necesitan de grandes espacios para que se puedan sentir como en casa. No obstante, tienen un comportamiento ambivalente. Pueden resultar cariñosos de trato, pero cuando se sienten amenazados no dudan en morder.

Mofetas. Son animales muy conocidos por su sistema defensivo. Cuando se sienten atacados, lanzan un líquido maloliente que desconcierta a su agresor, el tiempo suficiente para poder tierra por medio. A los animales salvajes de esta variedad que van a vivir en ambientes domésticos, se les suele extirpar la glándula responsable de sus malos ‘aromas’. Por lo demás, suelen ser animales muy sociables y cariñosos, pero no se les puede dejar solos, usan sus garras como medio de encontrar estímulos por sí mismos.

Una cara bonita

Ajolotes. El ajolote es una salamandra originaria de México que tienen una curiosa particularidad, su cabeza en forma de patata describe unas marcas naturales que recuerdan a una cara sonriente. Estos animales salvajes tienen la piel muy delicada y no se puede jugar con ellos. Su vida es bastante larga, suelen vivir de diez a quince años. Y una cosa muy curiosa, su piel tiene características regenerativas, llegando a reproducir extremidades completas si las han perdido.

Ginetas. Las ginetas eran animales de compañía en la Edad Media, o, por lo menos, de la casa. En aquellos tiempos, ayudaban a controlar las poblaciones de roedores en Europa y en África. En la actualidad, están volviendo a recuperarse como animales de compañía. Son animales salvajes muy corredores que necesitan de espacio a los que siempre hay que controlar cuando se encuentran en casa cerca de hamsters, de hurones o de pájaros de jaula.

Zorros orejudos. Sus desproporcionadas orejas, altas y puntiagudas, los hace muy reconocibles. Son animales salvajes convertidos en mascotas admitidos si están debidamente vacunados y con los permisos en regla. Este zorro aún así tiene un lado muy salvaje, escarban, si se da el caso, para huir, por esa razón es conveniente tenerlos en jaulas muy grandes. También hay que decir que estos zorros son animales de hábitos nocturnos y que tenerlos puede ofrecer más de una noche sin dormir a sus propietarios.

Microrroedores

Degus. Los degus son los roedores más pequeños de América del Sur a los que se les relaciona por su aspecto físico con los conejillos de indias. Se trata de criaturas muy sociables que, en cualquier caso, necesitan de estimulación constante. Precisan también de jaulas grandes y de una gran variedad de juguetes y de objetos móviles con los que interactuar.

Zarigüeyas. Las zarigüeyas son mascotas cariñosas y divertidas. Suelen vivir en los huecos de los árboles, por lo que requieren zonas para estar altas y verticales con oquedades. Necesitan de otros congéneres para mantener su motivación vital. Por último, decir que tienen la facultad de planear gracias a unas extensiones situadas entre las patas que les permite saltar de un árbol a otro en la naturaleza.

Servales. El serval es un gato que vive en las praderas del interior del continente africano. Es un animal que necesita de mucha dedicación, de mucha atención, de paciencia y de espacio suficiente para que se encuentre cómodo. Todo un reto.

Y ahora, ¿cuál de estos animales salvajes es tu preferido?

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