La inteligencia de los animales sólo puede evaluarse en función de cómo se aplica en su medio natural. Sólo en función de cómo la capacidad para aprender y adelantar consecuencias ayuda a los animales de manera instintiva a sobrevivir.

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Hurón haciéndose el dormido.

Hurón haciéndose el dormido.

Evaluar las capacidades de una mascota en un entorno doméstico como el de nuestro hogares, que en nada se parece al suyo, en el caso de que el animal se muestre torpe o inseguro, nos puede llevar a pensar de que estamos ante un animal poco inteligente, cuando de lo que se trata es de que no es capaz de desarrollar sus habilidades innatas en un entorno tan diferente. Veamos, como ejemplo, cómo se puede ver, entender y descubrir la inteligencia natural en dos animales que conocemos muy bien, chinchillas y hurones. Mascotas muy habituales de nuestros hogares. Empecemos pues hablando de las chinchillas.

A las chinchillas se les considera animales muy inteligentes. Se trata de seres muy sociales que interpretan la relación con el entorno doméstico y con sus cuidadores a partir de buenos y malos recuerdos del pasado. Se dice que tienen buena memoria.

Las chinchillas son capaces de interpretar la interacción con sus dueños a partir de unas claves muy sutiles. En primer lugar, todo acercamiento comienza con el olfateo. Cualquier persona es recordada por las chinchillas por su olor característico y los buenos o malos recuerdos se asocian a esa percepción. Cuando se intenta acariciar a las chinchillas, éstas son capaces de reconocer también los movimientos de las manos, si son hostiles o no, si se abren para sujetarlas, para capturarlas o no. Si el trato va a ser tranquilo y amable o hay que pensar en buscar una salida rápida para huir.

Cuando las chinchillas ofrecen una respuesta afirmativa y aceptan el acercamiento utilizan códigos de comunciación corporales que, como es obvio están elegidos para ser entendidos por otras chinchillas. Un gesto de aprobación de las chinchillas, y también para pedir comida, es alzar las patas delanteras simulando, éso, comer.

Una forma de medir cómo siente nuestro tacto las chinchillas es fijarse en sus movimientos, si son nerviosos y huidizos, estaremos ante un animal asustado o inquieto. Si sus pupilas están dilatadas, lo mismo. Y si el ritmo de su corazón es rápido, más de lo mismo.

Hurones Pero ¿y la inteligencia de los hurones? Lo mismo. Los hurones son mascotas muy inteligentes. Pero también, todo depende de la forma en la que valoremos su inteligencia. Si se tiene en cuenta que la inteligencia es la habilidad para resolver problemas, los hurones se sitúan por encima de gatos y de perros. Si se tiene en cuenta sólo la memoria, los hurones estarán bastante por debajo de canes, pero por encima de los gatos. Algunas personas equiparan la inteligencia con la capacidad de comunicación del animal. Asociándolas a expresiones que los humanos somos capaces de entender, como mover ojos o los gestos de los hocicos. Sin embargo, los hurones se comunican de una manera más compleja y a los humanos se nos pasa por alto. Los hurones se comunican con sus olores, con el lenguaje corporal y con unas pocas vocalizaciones. En ocasiones se confunde también la habilidad de los hurones para escapar de sus jaulones o de los lugares donde los podemos confinar como parte de su inteligencia. Una habilidad para fugarse inteligentemente. En realidad no es así, se trata de una habilidad instintiva que se relaciona con su extraordinario espíritu curioso, escrutador e individualista. Los hurones quieren siempre estar en un lugar diferente a donde se les confiere porque en su estrategia de supervivencia, en el medio natural que forma su nicho ecológico, la clave es la dispersión de los individuos que sólo se frecuentan para el apareamiento.. La inteligencia natural y naturalizada de chinchillas y hurones. Un placer para compartir. —–

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