Las aves son con diferencia los animales salvajes más vistosos de la naturaleza, en muchas ocasiones, por la coloración y formas extraordinariamente llamativas de sus plumas, por sus comportamientos, o por ambas cosas, porque resulta muy frecuente que incorporen a su repertorio de comportamiento social toda una serie de movimientos de sus plumas que convierten al galanteo nupcial, al combate o al cuidado de los polluelos en más oportunidades para ganarse nuestra fascinación.

¡Qué colorido!

¡Qué colorido!

En el mundo hay unas 9.000 especies diferentes de aves, la mayor parte, animales salvajes, muy pocas de ellas domesticadas y convertidas en agradables mascotas en casa. Todas, incluidos, canarios y loros, tienen algo en común, presentan dos formas únicas de dar color a las plumas.

Unas, lo hacen con pigmentos, otras, utilizando la refracción de la luz que se consigue gracias a una curiosa disposición de las plumas que cubren al animal. Los tonos verdes de algunos loros son en realidad plumas amarillas a las que la luz convierte en verdes debido a un modo de incidencia sobre ellas que las destaca en ese tono.

Pigmentaciones

Los pigmentos de las plumas de estos animales salvajes son sustancias que dan color a las plumas independientemente de la estructura y del tamaño de la pluma. La microestructura de una pluma pigmentada absorbe la luz de diferente forma. Los pigmentos de las aves provienen de tres fuentes diferentes, de los carotenoides, de las melaninas y de las porfirinas.

Los carotenoides

Los carotenoides son sustancias que producen las plantas y que las aves adquieren al comerlas o al ingerir la sustancia que ha absorbido a su vez el vegetal. Los carotenoides son los responsables de los amarillos brillantes de muchas variedades de canarios y de loros. Cuando los carotenoides interactúan con las melaninas, producen colores como el verde oliva que también se puede ver en ciertas variedades de loros. Las melaninas

Las melaninas se producen como pequeños gránulos en la piel y en las plumas de las aves. En función de su concentración y de su ubicación en el cuerpo de estos animales salvajes, las melaninas pueden producir colores que van del negro más oscuro a los marrones rojizos pasando por los amarillos pálidos en lo que es toda una gama de colores, como muy bien saben los responsables de cualquier tienda de animales donde se suele comprar los piensos y los suplementos de estos animales salvajes que disfrutamos como mascotas. La melanina proporciona mucho más que colores a las aves, a canarios y loros, hace a las plumas más fuertes y más resistentes al desgaste. Una evidencia de ésto es que las plumas que no tienen melanina en las aves son las más frágiles. Otra evidencia en este sentido es que incluso las aves que son de plumas blancas tienen esos tonos matizados o presentan contrastes de color en sus extremos.

Las porfirinas

Las porfirinas son pigmentos que se producen en las aves mediante la modificación de los aminoácidos. Aunque la estructura química de cada porfirina difiere de unas aves a otras, todas comparten un mismo rasgo común. Son fluorescentes y ofrecen un color rojo brillante cuando se las expone a la luz ultravioleta. Las porfirinas generan verdes, rojos, marrones y hasta rosas.

Casos curiosos

La presencia o ausencia de pigmentos provoca cambios muy visibles en la coloración de las plumas de las aves. Se trata de manchas blancas en las plumas que suelen seguir un patrón regular.

Las plumas iridiscentes de aves, como muchas variedades de loros, son el resultado de la refracción de la luz sobre las bárbulas de las plumas. La refracción funciona como un prisma, con ese fenómeno la luz se descompone en sus colores constituyentes, que, en la práctica, se deja ver como un fenómeno iridiscente muy llamativo.

Las plumas iridiscentes cambian de color en función del ángulo sobre el que incide la luz sobre ellas. Algo que está relacionado con la estructura que adoptan las cadenas de proteínas en las bárbulas de las plumas.

También se dan casos de plumas con las mismas características físicas que no resultan iridiscentes al concentrarse pequeñas cantidades de aire en las bárbulas de las plumas.

Algunas plumas ofrecen reflejos que sólo son visibles en el rango de visión ultravioleta. Reflejos que sólo pueden detectar las aves y que forman parte de sus reglas de reconocimiento. Factores que nos vuelven a contar lo extraordinario de la naturaleza de estos animales salvajes con los que hemos decidido compartir nuestro mundo.

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