Las tortugas son animales de compañía tranquilos, incluso algo pasivos si las comparamos con otros más comunes de los que podemos llevarnos de la tienda de animales a casa, como perros o gatos, sin ir más lejos. Pero las tortugas tienen características que las hacen también irresistibles como mascotas en casa.

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Tortuga de tierra.

Tortuga de tierra.

Esa lenta movilidad que las caracteriza las convierte en animales salvajes más controlables, su exotismo es otro atractivo, y esa pasividad que las distingue las dejar ver también como animales de hábitos dulces y comportamientos nada peligrosos.

Pero ¿qué sabes de las tortugas? ¿Superarías un test sobre ellas?, ¿las conoces bien?. Veamos algunas curiosidades alrededor de estos animales salvajes que también son mascotas de compañía. Tal vez te sorprendas:

– Larga vida a las tortugas. Las tortugas están en el planeta desde hace más de 200 millones de años. Evolucionaron antes que los mamíferos, que las aves, e incluso que los lagartos. Todo un récord.

– Primeras tortugas. Las especies originales de estos animales salvajes tenían dientes y no podían esconder su cabeza. Pero, salvo ésto, los animales que puedes ver hoy en una tienda de animales, son muy similares a sus antepasados.

Récord

– Edades récord. Algunas especies de tortugas pueden vivir más de cien años. Un caso curioso. Una tortuga capturada en el Océano Índico cuando tenía unos cincuenta años, aún vivió otros 152 en cautividad.

– Tortugas multiambientes. Las tortugas viven en todos los continentes excepto en la Antártida.

– Tortugas y el frío. Aunque las tortugas no toleran el frío, una variedad, la tortuga de Blanding ha sido observada bajo el hielo en la zona de los Grandes Lagos de Estados Unidos. Pero no es habitual.

– Reproducción en caliente. Las tortugas, en cualquier caso, necesitan de cierta temperatura para poder reproducirse.

– Tamaños de todo tipo. Las tortugas pueden tener tamaños muy diferentes entre sí. Las hay de 10 centímetros de longitud, pero también las hay que llegan a alcanzar los 700 kilos de peso.

– Partes. La parte superior de la concha de la tortuga se llama caparazón propiamente dicho, la parte inferior, plastrón.

– Huesos del caparazón. El caparazón de una tortuga está formado por 60 huesos diferentes, todos unidos entre sí.

– Placas. La forma del caparazón con sus placas es una disposición natural que refuerza la resistencia de esa parte del cuerpo de las tortugas.

Caparazones adaptados

– Diferentes caparazones. Las tortugas terrestres tienen grandes y duros caparazones para resistir las embestidas y los cortes producidos por las mandíbulas de los depredadores.

En el caso de las acuáticas, éstos son más planos para favorecer la hidrodinámica. Un caso excepcional es el de la tortuga de cuña africana que se oculta entre las rocas cuando se ve amenazada y luego se hincha para hacerse solidaria a los bordes del hueco de las piedras y así impedir que la puedan sacar de su sitio. Y que la cacen.

-. Dedos. La mayoría de las tortugas tiene cinco dedos en cada una de sus manos. Con algunas contadas excepciones que tienen tres o cuatro, en patas y manos.

– Vista y olfato. Las tortugas tienen una buena vista y un aún mejor sentido del olfato. El oído y el sentido del tacto son también respetables. Para ayudarse, el caparazón cuenta con muchas terminaciones nerviosas que funcionan como sensores del tacto.

– Oxígeno. Algunas tortugas acuáticas pueden absorber el oxígeno del agua a través de la piel del cuello y por la zona del ano. Así pueden permanecer durante largos periodos de tiempo bajo el agua.

– Primitivismo. Las tortugas son uno de los grupos de animales salvajes más primitivos que han conseguido sobrevivir a muchas otras especies con las que compartieron planetas, pero que hoy están extintas.

La pregunta recurrente es si el caparazón es la única responsable de ese éxito evolutivo. Probablemente no. Pero la ciencia por el momento no tiene la respuesta

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