Los anfibios cuentan con sistemas de audición más que especiales, son ultraespecializados, que les permiten escuchar de manera selectiva o hacer lo increíble, oír con los pulmones.

Las ranas son animales salvajes que tienen oídos externos a cada lado de la cabeza. Su oído está formado por grandes membranas circulares, las llamadas membranas timpánicas. En un extremo del oído tienen, además, una membrana extra y musculosa que se cree le ayuda a las ranas a evitar ruidos demasiado fuertes.

El oído de la rana.

El oído de la rana.

Pero no ruidos producidos por el hombre, sino por las mismas ranas, que, en determinadas circunstancias, llegan a ser exageradamente fuertes y que pueden percibir a casi dos kilómetros de distancia.

En 2008, los científicos descubrieron en unas charcas situadas en zonas urbanas muy ruidosas de China una variedad de ranas que podían sintonizar su sistema de audición en diferentes longitudes de onda para seleccionar determinadas frecuencias y ‘tapar’ otras. Se cree que para evitar escuchar el canto de otras ranas de distintas especies y de diferentes animales salvajes.

Las llamadas de las ranas suelen ser básicamente de dos tipos, de atracción y de agresión, por éso, disponer de un fino y especializado sistema de audición puede ser biológicamente una ventaja fundamental para sobrevivir. También se sabe que las ranas emiten sus sonidos en solitario y a coro, por lo que discriminar las señales emitidas por otros machos puede ser importante para atender posibles respuestas de hembras situadas a distancia.

Ese fino oído es el que le permite a las ranas la caza de insectos en los estanques y en horas de la noche cuando no hay luz. Determinar la dirección del zumbido del insecto y conocer la especie es un primer paso para aprovechar todos los recursos de alimentación disponibles en una zona.

En este sentido, se puede decir que las ranas son animales salvajes altamente eficientes, como seguro podrá recordarle un responsable de una tienda de animales donde suela comprar los piensos de estas mascotas tan especiales.

Salamandras

Los oídos de las salamandras son distintos. Como no tienen oídos medios y externos, no cuentan con cavidades con salidas al exterior en la cabeza como a las ranas. Por esa razón, no es extraño que los que no conocen a estos animales salvajes deduzcan que las salamandras no tienen oídos y hasta que son sordas.

Pero sí, los tienen, son oídos internos, en número de dos, que, además, son binaurales, es decir, procesan el mismo sonido por ambos al mismo tiempo. No importa por qué lado de la cabeza accede un sonido desde el exterior, se producen unos patrones de vibración en la cavidad cerebral que pasan de un lado a otro de la cabeza y que finalmente se decodifican.

Pero lo sorprendente del sistema auditivo de las salamandras no acaba aquí. Se sabe que algunas especies pueden escuchar a través de la vibración de sus pulmones. Pero también se sabe que hay muchas variedades de salamandras que no tienen pulmones. Y más aún, hay otras que sí tienen sacos pulmonares pero que no usan ese recurso vibratorio, por lo que la audición pulmonar parece ser una forma de adaptación local.

El sistema auditivo de las salamandras se mueve entre los 1.250 hertzios y los 2.500 hertzios. Las salamandras más pequeñas y los tritones lo hacen entre los 1.600 hertzios y los 2.500 hertzios, mientras que las grandes entre los 1.250 y los 1.600.

Debido a que no tienen tímpanos, las salamandras son incapaces de escuchar en el nivel en el que lo hacen los lagartos, de 2.000 a 3.000 hertzios. Un estudio específico sobre las salamandras sin pulmones demostró que las frecuencias que detectan los lagartos son indetectables para las salamandras, dando crédito al argumento de que los pulmones son básicos para la audición de estos anfibios.

Ranas y salamandras, más que unidas por sus oídos de anfibios, lo están por la diferencia con la que oyen lo que oyen.

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