Las cobayas y las chinchillas son animales salvajes naturalizados que suelen ser muy asustadizos. Es fácil verlos cómo experimentan estados de miedo y ansiedad por circunstancias que no solemos comprender.

Como en los humanos, hay una parte de ese comportamiento que tiene un origen en el entorno y otra que se corresponde con la biología. Hablamos de una predisposición genética, de circunstancias ocurridas en los primeros momentos de la socialización de las cobayas y de las chinchillas y de diferentes experiencias del ambiente en el que viven o han vivido estas mascotas.

Chinchillas y cobayas pueden responder con miedo a circunstancias que se asocian con traumas o dolores anteriores. Nos referimos a temores a juguetes como los que solemos comprar para ellas en las tiendas de animales, temores a personas o a ruidos. Esos son los miedos más comunes.

Miedo a personas

Hay todo un sinfín de razones por las que las cobayas o las chinchillas pueden desarrollar un pavor instintivo a las personas. Es habitual que todo se haya iniciado con una mala experiencia en el trato con un niño pequeño. Éso les hará huir de la gente o esconderse cuando llegan personas desconocidas a casa que les ofrecen, además, nuevos sonidos y olores diferentes.

Los miedos de cobayas y chinchillas a los juguetes que nunca han visto tienen sus raíces en problemas genéticos y de socialización. Para evitar ese comportamiento, si ése es su caso, pruebe a tomar la iniciativa con un sencillo ejercicio, pruebe a ponerle delante de la cobaya o de la chinchilla su nuevo juguete, pero hágalo en el exterior de su jaula. Dele libertad para interactuar de la manera más independiente posible. Sin dirigir su atención más allá de la exposición del juguete. Poco a poco y sin movimientos bruscos.

Signos de miedo

Los signos que delatarán el miedo de su mascota resultan muy evidentes si los sabe entender. Chinchillas y cobayas suelen mostrar la parte blanca de sus ojos ante una situación que les supera, el iris desaparece, literalmente se quedan en blanco. También podrá ver como baja la cabeza ante lo que les produce pánico. Chillidos, mover la boca con ansiedad, o quedarse paralizado forma parte del mismo patrón de comportamiento.

Por supuesto que correr en la dirección contraria de las personas que no les gustan o esconderse son muestras más que evidentes de miedo. Esté atento porque algunas chinchillas y cobayas recrean secuencias combinadas de estos comportamientos sin un patrón fijo.

Pero ¿y cómo podemos mejorar la respuesta negativa de estas mascotas ante lo que les asusta? Puede ser laborioso, aunque no imposible. Una forma es armarse de paciencia y conectar el lugar, los objetos o las personas que producen miedo con una experiencia grata. Sí, ofreciéndoles un poco de sus piensos, esos que tanto les gusta. En el lugar y el tiempo en el que se produce la reacción de rechazo. Con naturalidad, y nuevamente repetimos, con paciencia. A continuación ofrecemos un sencillo plan de actuación para acabar con ese comportamiento miedoso con las personas. De entrada:

-Siéntese en silencio junto a su mascota y retenga a la persona que produce miedo en un entorno cercano, por ejemplo, junto a la puerta de la habitación. -Seduzca a su mascota con una golosina. -Haga que la persona salga de la habitación. Su chinchilla o su cobaya habrá podido comprobar que esa persona no le va a hacer daño y, de paso, ha podido deleitarse con algo de comida que le gusta. -En días sucesivos, proceda de la misma forma, sólo que la persona que produce miedo a la mascota debe estar algo más cerca cada vez. -En un momento dado, esa persona puede sentarse a su lado y algo más adelante, si las cosas van bien, ambos, usted y la persona que le produce temor, podrán compartir la alimentación de la chinchilla o la cobaya. Sí, con la mano. Es importante que antes de darle de comer al animal, le acerque un dedo para que la mascota pueda olerla.

Lo demás es adaptar este procedimiento de modificación de conducta a todo aquello que les produce favor a sus mascotas. Lo dicho, sea un lugar, un sonido o cualquier cosa que nos pueda sorprender de estos animales salvajes tan sensibles.

Anuncios