Conejos y chinchillas tienen colas al final de sus cuerpos que usan para garantizar el equilibrio como apéndices diferenciados y que, como sabe, se comportan como eficientes proyecciones de la espina dorsal. Colas y rabos son apéndices clave para la arquitectura ósea, para las cualidades motoras y hasta para la etología de los animales que las llevan.

La cola es una importante parte de los conejos.

La cola es una importante parte de los conejos.

Volviendo a nuestros roedores, hay conejos y chinchillas con colas de diferentes tamaños, es una cuestión de razas y el resultado de cruces obrados por la mano humana. Sin embargo, los parecidos de las colas de estos animales, en cuanto a funcionalidad, son contados.

Los conejos tienen colas cortas y blancas, o, en su caso, pelajes de color también claro en su revés que resultan llamativos y curiosos. Las chinchillas presentan colas de longitud variable, pero sus colores ofrecen un patrón muy mimético que se suele corresponder con el tono general del pelaje. Veamos esas funcionalidades exclusivas (y hasta curiosas) de ambos animales.

Conejos

Probablemente se lo haya preguntado alguna vez cuando ve la imagen de conejos a los que se ve corretear en entornos salvajes huyendo de sus depredadores pero portando una pequeña pero llamativa cola blanca que los delata. Un color blanco intenso que destaca además del resto del pelaje del animal que si parece adaptado al camuflaje. El sentido común parece decir que la cola es una invitación del propio conejo para que su depredador no lo pierda de vista. Y lo cace.

¿La evolución se equivoca en este caso? La respuesta, aunque no pueda creerlo, es que no. Ese color tan llamativo tiene un sentido, una lógica. Se ha barajado la posibilidad de que la cola blanca sea un poderoso atractivo sexual para sus congéneres y que las necesidades reproductivas estén por encima de las de la propia seguridad y supervivencia del individuo. Sin embargo, ¿no es una contradicción? ¿Garantizar la supervivencia y al mismo tiempo buscar la eliminación física?.

Un biólogo evolutivo alemán, Dirk Semmannn, de la Universidad de Göttingen parece haber dado con la clave. El color blanco de la cola de los conejos tiene un inequívoco efecto llamada. El punto blanco en movimiento obliga al depredador a centrar su mirada sobre la cola y a confundirlo sobre la naturaleza del animal.

Los cuerpos de los conejos simplemente desaparecen al focalizar el depredador su vista en ese llamativo punto sometido a un movimiento caótico y en el fragor de la persecución. Algo que también podría explicar el uso que hacen en las sabanas africanas las gacelas de Thompson también con sus colas blancas.

La explicación llega más lejos cuando se tiene en cuenta que la carrera de los conejos perseguidos incluyen curvas cerradas, momentos en los que el depredador pierde su punto blanco de referencia al desenfilarse de la trayectoria de la carrera de persecución. El depredador pierde unos segundos vitales y los conejos los ganan para sobrevivir.

Chinchillas

El caso de las colas de las chinchillas es totalmente distinto. Suelen tener incluso tamaños diferentes, mantener el patrón de color del pelaje y hasta ser sensiblemente más oscuras. Hay que tener en cuenta que las chinchillas en su medio natural son animales que viven bajo tierra y que tienen una vida nocturna muy atareada. Por tanto, los colores oscuros les favorecen.

Las colas de las chinchillas les proporcionan el equilibrio necesario en sus carreras y, como sucede con otros animales, forma parte de su lenguaje corporal. Los amantes de las chinchillas habrán podido descubrir cómo a estos animales les cuesta ser sociables con los seres humanos, y más cuando están extraordinariamente pendientes de su entorno.

Cambian de temperamento según sus ciclos hormonales, pero también como consecuencia de ruidos y olores que no les resultan familiares. Y las colas de las chinchillas, como sucede con las de los perros y las de los gatos, son las banderas que muestran su estado de ánimo y su predisposición. Cuando las recogen hacia abajo y hacia adentro, muestran temor, cuando erizan sus pelos, llaman la atención sobre su estado de tensión y su actitud a la defensiva.

Las chinchillas no tienen que utilizar las colas para mejorar sus opciones de supervivencia, para ellas, es otra cosa, una parte de su cuerpo que mejora su equilibrio, optimiza sus habilidades físicas y se ofrece como una herramienta que funciona como una bandera de reconocimiento social.

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