Las tortugas son de las mascotas más deseadas en casa, resultan, en principio, animales salvajes domesticados tranquilos, que se dejan tocar, que no hacen ruidos, que no tienen movimientos rápidos y apresurados. En Occidente las apreciamos y las consideramos por su acusada lentitud de movimientos, en Oriente se las aprecia como animales salvajes que protegen el hogar. Animales queridos en todos lados. Pero ¿qué tortuga elegir?

¡Parece una obra de arte!

¡Parece una obra de arte!

Ante todo, la primera pregunta que hemos de hacernos es ¿terrestre o acuática? Las acuáticas nos obligarán a disponer un terrario con agua, con caudal suficiente para que el animal esté cómodo, a sus anchas. Agua que habremos de tener en cuenta que hay que renovar con mucha frecuencia para impedir que se acumulen los desperdicios y proliferen hongos y bacterias no deseadas que comprometan la salud de la mascota. Terrarios que, en cualquier caso, podremos comprar sin ningún problema en una tienda de animales. Ya lo sabe.

La otra opción es la tortuga terrestre. Tener uno de estos animales salvajes es ofrecerle también espacio suficiente para que se mueva a sus anchas por casa. Se moverá lento, pero necesitará un lugar en el que desplazarse. Por tanto, si no se dispone de él, o no está dispuestos a compartir su entorno doméstico con la tortuga de tierra, lo más conveniente es que desista de esa opción.

Otra serie de factores a tener en cuenta antes de elegir la tortuga de tierra o una tortuga acuática es su alimentación, los piensos que necesitan, su comida específica, el ambiente que hemos de procurarles, desde la temperatura hasta la humedad, pero también la sociabilidad que necesita.

Las tortugas acuáticas tropicales necesitarán de agua a temperatura superior a la normal en los peores tiempos del invierno europeo, con termostatos que regulen el calor de manera sostenida en los terrarios. También nos hemos de asegurar de que la base de su alimentación estará disponible con la misma calidad durante el tiempo en el que las condiciones medioambientales no nos ofrezca alimentos frescos imprescindibles para nuestra tortuga.

Si elegimos una especie que necesita compartir su espacio con otros congéneres, pensemos en qué nos ofrecerá esa posibilidad de interactuación entre tortugas, pero también habremos de evaluar si estamos en condiciones de admitir que nuestros pequeños animales salvajes puedan reproducirse. Si es así, hay que tener en cuenta también bajo qué condiciones.

Algo que no hay que despreciar es el carácter de las tortugas. Son animales salvajes que reconocemos como acorazados, por ese caparazón que recubre la parte superior de sus cuerpos. Sin embargo, son mascotas muy vulnerables cuando su parte inferior, la del pecho y la del vientre quedan a la vista. Esa vulnerabilidad les obliga a defender su integridad con una porfía que sorprende a los no iniciados.

Mover a las tortugas de tierra o a las tortugas acuáticas por esa circunstancia es algo que hay que conocer con antelación a comprar el animal en una tienda de mascotas. Su propensión natural es a volverse agresivas -a su nivel- y a defenderse con su boca y su pico. Si no se está en condiciones de asumir esa irascibilidad, por otra parte natural, de las tortugas, lo mejor es no optar por este tipo de animales salvajes domesticado.

Desde luego, será una experiencia única, la de embarcarse en la aventura de experimentar y aprender de un animal exótico, tortugas terrestres o tortugas acuáticas.

Un dato más y tal vez el más decisivo. Las tortugas terrestres más que las tortugas acuáticas tienen una longevidad acusada. Algunas, no por cierto muy grandes, perfectamente adaptables a entornos muy caseros como seguro que es el suyo, pueden llegar a vivir hasta ochenta años. Dicho ésto, comprar una tortuga terrestre en una tienda de animales puede comprometer su dedicación pero también la de sus hijos y hasta la de sus nietos. Téngalo muy en cuenta.

Así, ¿tortugas de tierra o tortugas acuáticas? La solución a esta duda es tener en cuenta todos y cada uno de los argumentos expresados aquí. Lo demás, disfrutar de un animal de compañía que se dejará querer por su exotismo y por su parsimonia a prueba de stress.

Tortugas, animales salvajes en doble versión, acuáticas y de secano.

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