Hamsters y hurones vocalizan de forma natural con su lenguaje sonoro, chillidos y cloquidos como los ladridos, balidos y maullidos de otros animales de mayor tamaño. Sin embargo también se expresan con movimientos del cuerpo, como los humanos. Saber cómo hablan con sus gestos, nos podrá acercar a la comprensión de sus estados de ánimo y conocer sus necesidades.

Queda bastante claro lo que expresta este hurón ¿no?

Queda bastante claro lo que expresta este hurón ¿no?

Empecemos un relato con la interpretación de los gestos de los hurones.

-Jugar. A los hurones, se les suele ver con frecuencia saltando, corriendo y moviéndose nerviosamente para atrás y para adelante dentro de la jaula, hacia nosotros y alejándose de donde estamos. Muchos cuidadores creen que se trata de algo parecido a una ansiedad por salir.
En realidad, en hurones confiados y conocedores de sus cuidadores, es una forma de retarnos para jugar. Si tuviéramos que compararlos con otros comportamientos conocidos, habríamos de referirnos a esos saltos que dan los gatos cuando son pequeños y que, en ese caso sí, identificamos como juegos.
Sin embargo, hay una característica genuina del reto del juego de los hurones, su lomo arqueado y su sonido de alegría, parecido a un cloquido. Quienes tienen en casa hurones socializados, seguro que están familiarizados con ese sonido.

-‘No me toques’ ¿Cómo hacen los hurones para rehuir el contacto con los humanos, pues resulta evidente para quien los tenga cerca, se van hacia atrás, retroceden, con rapidez.

-Intimidación. Si ese arqueo del cuerpo de los hurones está acompañado del erizado del pelaje y hasta del de la cola, es que nuestra mascota nos quiere decir que no nos quiere en ese momento, nos está intimidando.

-‘¡Déjame!’ Si los hurones muerden cuando los tenemos en las manos, la información que nos traslada es también evidente, se trata de un grito de ¡déjame!
El problema de ese comportamiento radica en que si cedemos, se acostumbrará a que la soltemos con cada mordida. Nuestra respuesta debe ser una voz de orden bien llamativa inmediatamente después de la acción de morder, para que la mascota identifique su acción con la nuestra, y, por supuesto, no hay que soltarla inmediatamente. La clave es no ceder.

-‘Olfateo intensivo’. Si los hurones nos huelen mucho, de manera insistente, simplemente se están informando a través de su sentido olfativo, hay que recordar que ven bastante mal y que su olfato juega como sentido principal para comprender todo lo que le rodea. Nosotros somos parte de todo eso que le rodea.
Pero vamos con los hamsters y su diálogo corporal, con su colección de movimientos gestuales típicos.

-Olfateo intensivo. Si lo hace con mucha intensidad, de manera nerviosa, es que busca comida, el hámster tiene hambre. Se trata de algo que podremos ver en la tienda de animales cuando acudamos a comprar hamsters, de este comportamiento típico podemos deducir si están o no están bien alimentados.

-Limpieza y salud. Si se acicala y lo hace a conciencia, es buena señal, se trata de un animal que se limpia, que está saludable para estar saludable.

-Pegados a los bordes. Si no se aparta de los bordes de las paredes. En este caso, lo que hacen los hamsters es protegerse, ofrecen, como lo harían en plena naturaleza, una firma de mínima visibilidad a los depredadores. Se trata de un animal que está buscando la seguridad. Dejar objetos en los que pueda esconderse ocasionalmente, le ayudará a superar esos apuros con naturalidad.

-No almacena. Si los hamsters dejan de guardar su comida, y, además, se ponen sobre las dos patas y se acicalan a toda velocidad, es que están nerviosos, más o menos inquietos. La limpieza no tiene nada de higiene, en este caso, lo que buscan los hamsters es mejorar su capacidad de atención y percepción con el uso de sus vibrisas, de sus bigotes, para conseguir mejorar su información sobre el entorno que cree amenazante.

-A dos patas y con los dientes a la vista. En esa postura, los hamsters nos están intimidando. Lo más razonable es dejarlo tranquilo y esperar una mejor interacción en otro momento. Si, a todo eso une las orejas retraídas y el complemento de unos sonoros bufidos, es que su enfado ha llegado a lo máximo.

Genuflexión. Los hamsters inclinados hacia adelante adoptan una postura de postración que es, como en los humanos, en algunas culturas y en otros animales, un símbolo de sumisión. Esto es particularmente evidente en los hamsters más jóvenes.

-Saltos de alegría y tiempo de trabajar. Si saltan, bueno, bueno, la alegría ha llegado a casa. Si de lo que se trata es de dejarse ver con lo que parecen bostezos, es que ha llegado la hora de ponerse a trabajar, los hamsters tienen una vida nocturna y cuando cae el día se desperezan antes de volver activarse.
Este relato de gestos medidos es el principio, ahora sólo tiene que abrir sus ojos a su mascota para verlo.

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