Podemos entender esa idea elemental de que sin agua, los humanos estamos condenados a perder nuestras facultades vitales. Sin embargo, en el caso de animales salvajes procedentes de entornos medioambientales secos, la cosa parece no estar del todo clara.

A un reptil la deshidratación le provoca un malestar general

A un reptil la deshidratación le provoca un malestar generall

El público en general no suele asociar la hidratación de reptiles, lagartos o serpientes como algo tan vital, tal vez porque muchos de ellos son animales que no beben agua directamente y lo hacen a través de la alimentación que ingieren. Descuidar la hidratación de los reptiles, puede traer consecuencias serias. Hablemos de ellas, en la idea de ofrecerle una perspectiva más ajustada a la realidad.

Fíjese bien, los reptiles son animales salvajes que consiguen el agua que necesitan tomándola de su alimentación básica, que, como hemos dicho, ya la contiene, pero también haciendo acopio de ella con la lengua, tomando la que queda retenida en las hojas de la vegetación y que ha depositado cualquier rocío nocturno. Pero algunas especies lo tienen más fácil, beben directamente del agua líquida retenida en el suelo.

Los reptiles más complicados de hidratar son los que absorben el agua de la humedad del ambiente. Por esa razón, es absolutamente imprescindible esparcirles agua por encima de su cuerpo.
En momentos de altas temperaturas, a veces, hasta tres veces al día en su terrario. En casos más comunes, una solución ventajosa es colocarles un sistema de riego por goteo que haga caer pequeñas cantidades de agua sobre las plantas de su terrario, como lo haría el rocío. Un medio que podrá comprar en una tienda de animales con todas las indicaciones de uso y requerimientos técnicos. Es importante entender que la deshidratación no representa una enfermedad, es la consecuencia de un desequilibrio orgánico o, aún más, la manifestación de una dolencia. En ocasiones, se trata de una consecuencia de un deficiente aprovechamiento de los nutrientes de la comida o de características inadecuadas del hábitat que forma el terrario. La deshidratación de los reptiles puede devenir en un mal funcionamiento del sistema excretor de estos animales salvajes con consecuencias fatales. Como en los humanos, la insuficiencia renal es una de las derivaciones de una deshidratación mal controlada.

Pero ¿cómo advertir de la deshidratación de nuestro reptil? Bueno, no hace falta ser un experto veterinario para ver los efectos de la falta de agua en la mascota. Un reptil deshidratado tendrá menos movilidad que de costumbre, habrá perdido el apetito, tendrás sus ojos más hundidos, la piel se apreciará reseca y hasta con zonas arrugadas. Sólo hay que presionar sobre esa piel para comprobar que su superficie, al ser retirada la presión, tarda en restablecer su aspecto normal.
No lo podemos percibir, pero un reptil con deshidratación estará lleno de dolores de los músculos, tendrá problemas con su ritmo cardíaco, pasará por fases de desorientación y se le verá con lo más parecido a lo que los humanos llamamos un malestar general. Lo habitual es que la rehidratación de los reptiles se consiga aplicando agua con el añadido de algunas sales que tienen muy buen efecto en los procesos de rehidratación. Se suelen administrar forzando a beber al animal aprovechando la fuerza de una jeringa. Se trata de una intervención que debe ser tutelada por un veterinario experto en reptiles, porque sólo él entenderá de volúmenes, de cantidades de líquido, de soluciones, de pesos del animal. Y es que un aporte de agua salina en mayor proporción que la deseada, puede ser igualmente fatal para la mascota. Su sistema circulatorio sólo puede trabajar con un volumen determinado de agua, excederlo puede ser, como decimos, un problema, si no mayor, sí serio. Una forma de reconocer que la intervención de rehidratación ha sido exitosa es reconocer que el animal se muestra más vivaz después de haberle administrado nuestra dosis recomendada. En ese caso, pasaremos a la fase en la que el animal toma lo que desea, colocando un gotero en el morro para que sea el mismo el que tome el líquido. Si cuando se le ofrece agua a un reptil que está deshidratado, se muestra animado, hay muchas probabilidades de recuperarlo satisfactoriamente.
Con todo ello, se habrá conseguido frenar el avance de una pérdida fatal de agua y se tendrá media partida ganada.

La victoria total se conseguirá cada día con el convencimiento y la actitud de cuidar celosamente la hidratación de unos animales salvajes que, a pesar de parecer no necesitarlo, son sensibles a la falta de agua.

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