Los ojos son de los órganos sensoriales más sensibles en los seres vivos, son una ventana abierta, y nunca mejor dicho, al interior del organismo, por la que pueden entrar y propagarse con facilidad todo tipo de agentes patógenos.

El cuidado de los ojos en nuestra mascota es importantisimo al ser muy sensibles

El cuidado de los ojos en nuestra mascota es importantisimo al ser muy sensibles

Del cuidado de los ojos de cualquier mascota, dependerá no sólo algunas de sus principales facultades para adaptarse al medio y valerse en él, sino de su misma salud, su calidad de vida.

De entre nuestras mascotas familiares, las cobayas y los conejos son tal vez de los animales de compañía con ojos más expuestos, en parte por su forma y función, saltones y especializados para vivir en entornos cerrados y oscuros, y porque, en ambos casos, se trata de animales ciertamente pasivos, poco activos, con limitadas capacidades físicas para defender su visión, al menos como lo harían felinos o perros, animales con los que estamos más familiarizados y de los que conocemos sus habilidades innatas para la supervivencia.

Así, como cuidadores, ¿qué podemos hacer por proteger la vista, la capacidad de visión de cobayas y conejos? Mucho, según veremos. También nunca mejor dicho.

Hablemos primero de las cobayas. El órgano de visión de las cobayas, los ojos, es uno de los más desarrollados. Están acostumbrados, como sucede con los gatos, a ver, a percibir con menor intensidad de luz. Algo que es producto de su estilo de vida, de su forma de vivir en madrigueras y bajo tierra. Tienen un perfecto ángulo de visión, una perfecta visión periférica, pero no ven los colores como nosotros, como sucede también, en todo caso, con los roedores.

Esa visión periférica no les permite ver en profundidad, motivo por el cual sufren caídas en un medio tan diferente del suyo como son nuestras casas humanas.

En este sentido, cuidar de que los ojos de las cobayas, porque es de lo que estamos hablando, para que no estén expuestos a objetos punzantes lejos de su visión de cerca, puede ser de gran ayuda como defensa pasiva y como cuidado básico en su entorno más inmediato.

Los ojos de las cobayas deben presentarse a la vista, y cuando el animal está sano, brillantes y ligeramente húmedos. En el caso de no ser así, podemos estar seguros de que el animal se encuentra en mal estado, de que tiene alguna dolencia. Es más, si los ojos se presentan de alguna manera opacos y hundidos, tal vez se trata de algo más grave, quizás sea portador de alguna enfermedad.

Una cuestión cotidiana a tener en cuenta con las cobayas. En el momento del baño, por ejemplo, ha de tenerse extremo cuidado con que no entre el jabón en la zona de los ojos, porque les puede producir irritaciones o incluso, a la larga, infecciones.

En todo caso, es conveniente utilizar para su aseo un tipo de champú o gel para bebés, para gatos o, si los podemos encontrar y comprar específicos para cobayas en nuestra tienda de animales de referencia, mejor que mejor. Hay que recordar también que hay champús contra los piojos y, algo muy útil, geles para lavados en seco que resultan igualmente muy útiles para los mismos cometidos.

Visto lo visto con los ojos de las cobayas, ¿qué pasa con los de los conejos, tal y como anunciábamos líneas arriba, qué cuidados, que atenciones se merecen?

Los conejos son especialmente vulnerables a virus que, como comentábamos también en líneas generales, acceden al organismo de estos roedores por las comisuras de sus órganos de visión. Por tanto, la limpieza, exactamente la misma que describimos para las cobayas, resulta imprescindible para mantener la salud de estas mascotas.

Pensemos, por ejemplo, los riesgos inherentes a un curioso comportamiento social de los conejos, que suelen tocarse para aceptarse mutuamente con roces en la zona que va desde la nariz a la parte superior de sus ojos, pasando, por supuesto, por ellos. Un conejo puede pasar cualquier enfermedad simplemente con hacer vida social de conejo.

Por esa razón, es importante observar con regularidad su estado, su brillantez, que también tienen ojos así, como las cobayas, su coloración uniforme y que en las comisuras de los ojos no se acumulen legañas o todo lo que pudiera parecerlo.

El lavado regular con agua limpia, sin frotar en modo alguno, puede ayudar a mantener sanos, limpios y despejados esos órganos, a veces de colores tan peculiares, como lo son sus adaptaciones a medios también oscuros y poco iluminados.

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