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La alimentación de los reptiles que conviven con nosotros como mascotas presentan necesidades nutricionales de lo más diversas. Atender de manera correcta estas necesidades básicas y hacerlo adecuadamente a cada especie es primordial para conservar la salud de nuestra mascota, para el bienestar de nuestro reptil.

La alimentación de los reptiles varia mucho entre sus especies

Y es que resulta hasta obvio que no es lo mismo atender la alimentación de camaleones y geckos que son insectívoros, pero que tampoco hacen ascos a comer algunos vegetales, que hacernos con la comida de una iguana, que es totalmente hervíbora, u otros reptiles que presentan un perfil nutricional y una alimentación marcadamente carnívora.

Dar una comida que no es adecuada a un animal que no la puede procesar correctamente, que ha evolucionado para adaptar su metabolismo a unas condiciones nutricionales muy concretas, puede poner en riesgo su salud. Nuestra responsabilidad es cuidar de ella, para poder disfrutar de nuestra mascota. Prestar atención a las claves de la alimentación de cada reptil, es, por tanto, importantísimo.

Y es que la alimentación de los reptiles se complica aún más, si tenemos en cuenta que no todos la utilizan para nutrirse. A veces, la función de la comida, como nos recordará un especialista veterinario o una persona que se encuentre al frente de una tienda de animales donde solamos comprar; es de lo más variada.

Hay reptiles que la emplean para limarse los picos en el caso de las tortugas y de la comida que es dura de roer. En otros casos, se trata de una diversión, de un entretenimiento que le sirve al reptil para socializarse e incluso para relacionarse con el medio que le rodea.

Los hay que consumen su comida porque la emplean como protectoras de su conducto gastrointestinal, sin esa comida especial, la alimentación del reptil no sería correcta. Y por otro lado, también se da una especialización muy marcada, que ha llevado a algunas variedades de reptiles a soportar comida potencialmente tóxica que se ha convertido en una fuente de alimentación exclusiva para esas especies y que las ha dejado sin competencia alguna en el medio natural.

En algunos casos, la comida de los reptiles no es que resulte tóxica, es que llega a generar rechazo entre algunos animales, en otros, sucede lo contrario. Es el caso de la tortuga rusa, una tortuga a la que le encanta su alimentación a base de amapolas o de hiedras.

Cualquier aficionado a las tortugas podrá experimentar el rechazo que recibe de las variedades más comunes de estos reptiles. La amapola, por ejemplo, pasa por ser tóxica en ciertas dosis. Y el instinto de las tortugas cuyo metabolismo no está adaptado a esa alimentación está ahí para protegerlas.

La iguana, como el resto de reptiles hervíboros, no hará ascos a algunas de nuestras plantas de jardín que tienen un sabor marcadamente dulce, como es el caso de las rosas o los hibiscos. Ricas en azúcares que son fácilmente asimilables y deseables en la alimentación y en la dieta habitual de las iguanas y otros reptiles afines, parcial o totalmente hervíboros.

Los lagartos tampoco despreciarán los pétalos de las flores que cualquier criador y amante de estos animales ya sabe por experiencia. Tal vez sea una de las nociones más básicas sobre las que se suele aleccionar a los criadores de lagartos primerizos que acuden a comprar su comida a una tienda de animales. Les aporta variedad en la dieta y sabores diferentes que nuestros lagartos sabrán agradecer a su manera. Una especie de golosina natural para lagartos.

Si bien las plantas aromáticas, como el romero, no son muy deseadas por las tortugas o por las iguanas, pueden cumplir una función importante en los terrarios de estos reptiles, por un lado pueden ser parte del refugio que desean y necesitan por ejemplo nuestras tortugas, o una parte también del diorama natural que queremos crear para el terrario. Un ambiente vegetal que genera buen aroma y que ayuda a contrarrestar la aparición de malos olores en la base de la jaula del reptil, sobre todo en verano.

Uno de los entretenimientos que pueden acompañar al cuidado de las serpientes como mascotas es el simple acondicionamiento de los terrarios que les sirven de jaulas. Se trata de una tarea que, si sabemos enfocarla adecuadamente, se puede convertir en algo muy creativo y muy estimulante.

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El sustrato que utilicemos tiene que ser de calidad para optimizar el hábitat de nuestra mascota

Por un lado, construir un terrario es mucho más que proveer de comida, que gestionar la alimentación específica de nuestras serpientes. Montar un espacio habitable para nuestros reptiles, para una boa o para una pitón, supone estudiar todas las variables que están relacionadas con el hábitat, el entorno natural de nuestra serpiente y reproducirlo a escala en nuestra casa.

Las serpientes, las pitones o las boas, son reptiles muy sensibles, que sufren los cambios en su entorno o los inconvenientes inadecuados que se les presentan en una convivencia atípica como la que le podemos proporcionar en casa. Su reacción ante esas adversidades es sufrir stress, por éso es tan importante acertar con el escenario que podemos construir para nuestras serpientes.

Está claro que podemos comprar un terrario para acomodar a nuestras serpientes en una tienda de animales, donde solemos comprar su comida. Éso es, desde luego, lo más fácil, apostar por desarrollar nuestra iniciativa, nuestra creatividad para crear con nuestras manos el entorno deseado para la mascota es lo más difícil y un reto al alcance de quien quiera sumergirse de verdad en los entresijos del comportamiento de sus animales salvajes de compañía.

Si elegimos la opción más difícil, pero como decimos, la más satisfactoria, lo primero de lo primero es encontrar un buen sustrato. Sustrato es como se denomina a la tierra en la que se va a asentar el cuerpo de nuestra serpiente y en la que va a hacer toda su vida. Le servirá como soporte para su alimentación, pero también para descansar y, algo que hacen muy bien las boas y las pitones, para cobijarse, para protegerse de sus depredadores.

No es que los tenga en el salón de nuestra casa, ni que se les espere, estos animales salvajes reaccionan de forma natural a cualquier amenaza como le marca su instinto de conservación, algo que será muy común en el comportamiento habitual de nuestras boas o pitones.

El sustrato en cuestión debe ser higiénico, se podrá limpiar con facilidad, no debe dar lugar a olores que puedan acumularse en el espacio cerrado de nuestras casas. Además, deberá ser absorbente o razonablemente absobente. Tampoco deberá decolorar, ni ser tóxico, ni sólo, ni en combinación con el agua o con las materias fecales de la propia boa o de la pitón. Igualmente debemos estar atentos a la capacidad que tenga esa tierra para reproducir hongos que puedan ser dañinos para nuestra serpiente.

Otra característica que no debemos olvidar para la tierra de nuestra serpiente es que el sustrato debe tener buena capacidad radiante, es decir, que contribuya a propagar adecuadamente el calor, o, en su caso, a conservarlo. Hay que recordar que las serpientes obtienen el calor del entorno, a diferencia de los humanos, por ejemplo, que lo generamos internamente.

Si el sustrato que elegimos disipa el calor, o, en todo caso, no permite propagar el efecto calorífico de la fuente calefactora que coloquemos en el terrario, correremos el riesgo de que no se den las condiciones de habitabilidad básicas imprescindibles para que nuestra serpiente se sienta cómoda en el espacio que le hemos construido para su confort.

Otra de las cosas que no debemos pasar por alto y que probablemente consideremos en la tienda de animales donde vayamos a comprar el sustrato de nuestra boa o de nuestra pitón es el aroma de la tierra que adquiramos. Los fabricantes de este tipo de tierras suelen hacer más atractivos estos productos con un olor especialmente agradables.

Se trata de un olor que nos puede gustar más o menos, pero nosotros, ni somos serpientes, ni vamos a tener ese aroma permanentemente con nosotros. Tal vez, los sustratos más olorosos les vayan bien a ranas y otros reptiles, pero no a nuestra serpiente. Tengámoslo en cuenta, muy en cuenta, porque puede que con toda nuestra buena voluntad estemos creando un espacio que sea muy desagradable para la boa o la pitón.

Por último, y a vueltas también con el sustrato, estudiemos bien el tipo de tierra que vamos a incorporar y bajo que condiciones se puede utilizar, porque un exceso de calor en verano puede contribuir a que se recaliente y, si no es de la calidad adecuada o está pensada para un ambiente distinto o para otro animal, puede ocurrir que esa calidad de tierra ‘sude’ que segregue algún tipo de resina o agente no natural que no sea adecuado para nuestra serpiente.

Los amantes de las serpientes tienen predilecciones muy especiales por determinadas variedades que les ofrecen un disfrute diferente con estos animales de compañía exóticos. A veces, se trata de sus comportamientos, en otras ocasiones, la posibilidad de admirar su naturaleza, sus ciclos vitales, las capacidades de reproducción o su colorido. Cada amante de las serpientes contará una historia diferente de por qué se ha dedicado a criar a su especie preferida. 

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La serpiente blanca se adapta con facilidad a nuestro hogar

Dos de las especies de serpientes que están en las preferencias de los amantes de estas mascotas exóticas son la serpiente blanca y la serpiente rey o de California, diferentes desde el punto de vista de su apariencia física, pero ideales por la facilidad con la que se pueden criar en cautiverio y hasta la sencillez con la que pueden adaptar a nuestro hogar, como nos recordará cualquier responsable de una tienda de animales donde podamos comprar una de estas serpientes.

La serpiente blanca no es venenosa y es de color blanco, por esa razón también se la llama albina. El color blanco les produce un inconveniente, la falta de pigmentación de la piel les genera cierta propensión a contraer enfermedades de tipo vírico e infeccioso.

Son animales sensibles que necesitan unas correctas atenciones, relacionadas con su comida, con una alimentación equilibrada, con condiciones adecuadas de humedad y de temperatura. A pesar de ello, la serpiente blanca se adapta muy bien a la convivencia con los seres humanos y a los ritmos de las personas en sus hogares. Mucho más cuando el día lo dedican al descanso y la noche para sus actividades vitales, y es que la serpiente blanca es un animal de hábitos nocturnos. Algo que deberemos tener en cuenta cuando vayamos a comprar el animal a una tienda de animales.

Las serpientes blancas suelen tener una vida larga como muchas de las serpientes comunes. Se sabe por ejemplo de ejemplares que han llegado a vivir hasta treinta años, aunque su edad máxima supere por poco los veinte años. Las serpientes blancas suelen medir entre 60 centímetros, las hembras, y 80 centímetros, los machos.

Una curiosidad, la serpiente blanca se cría en los árboles y tenerla en un lugar alto es probablemente la forma de reproducir de manera más fiel su entorno natural. Añadirle a su terrario objetos naturales como superficies de corcho y secciones de troncos de madera, es una idea económica, pero muy sensata para conseguir el bienestar del reptil.

Es fundamental, disponer de un terrario con escondrijos. La reacción de la serpiente blanca a un entorno en el que no puede hacer una madriguera es, como sucede en otras especies de serpientes exóticas, y aún más, de otras variedades de reptiles es sufrir estrés y no comer.

Y si hablamos de comer para este tipo de reptiles, habrá que decir que suelen alimentarse de roedores recién nacidos cuando son pequeños. Recordemos que la serpiente blanca tarda cuatro años para llegar a su edad adulta. La serpiente blanca es del tipo de reptiles y serpientes constrictoras, es decir que aprieta su comida viva antes de que sea su comida, como nos recordarán en una tienda de animales donde podemos comprar precisamente esa comida viva formada por hamsters y roedores de pequeño tamaño. Importante las serpientes blancas deben alimentarse con regularidad pero de forma espaciada, cada ocho días.

Una curiosidad, la serpiente blanca, como también muchos otros reptiles que proceden de ambientes secos y calurosos, aprovecha la humedad y el agua para refrescarse, a veces de forma muy curiosa. La serpiente blanca se introduce en su bebedero en la totalidad de su cuerpo, hasta el punto de dejar sólo la cabeza fuera. No es nada extraño que ocurra, forma parte, como decimos, de su comportamiento natural. 

 La serpiente rey o de California tiene en común con la serpiente blanca sus hábitos constrictores, pero, a diferencia de la primera, come otras serpientes de menor tamaño en el medio natural. Llega a medir el doble que las serpientes blancas, hasta 120 centímetros. La vida de las personas con la serpiente rey tampoco esconde ningún secreto, éso sí, si somos capaces de mantener unas condiciones adecuadas que garanticen la salud y el bienestar del reptil. 

A la serpiente rey le gusta enterrarse, y mucho más cuando cambia la piel, por esa razón es conveniente que le distribuyamos la superficie de su terrario en diferentes capas que hagan más natural su entorno. La posibilidad de que el reptil tenga escondrijos en su entorno reduce el stress de la serpiente y regula sus sistemas vitales. Con respecto a la comida, su alimentación se basa en pequeñas serpientes y tiene la misma tendencia que la serpiente blanca a introducirse en su bebedero. Cuidado con esta costumbre, porque también defecará en su interior, con el riesgo que ello supone para la salud del animal y la aparición de infecciones.

En las tiendas de animales podremos comprar los aparatos necesarios para regular la temperatura y la humedad. Porque, un factor importante a tener en cuenta es el de la humedad, que nunca deberá pasar del 75%, con un 50% estará bien,  pero en el periodo de la muda, deberemos asegurarle humedades elevadas. En cuanto a la temperatura, la serpiente rey es muy selectiva y exige contrastes de temperatura entre el día y la noche que han de tenerse en cuenta. Temperaturas que van desde los cinco grados por la noche a los 22 ó 25 en horas del día, o incluso 30.

La serpiente blanca y la serpiente rey o de California son dos oportunidades para disfrutar de una naturaleza exótica que sólo nos cautivará si experimentamos sus formas de vida en el día a día, en el mejor de los lugares posibles, en nuestro hogar.

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