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Los camaleones y las iguanas son mascotas que cada vez resulta más habitual encontrarlas en los domicilios de sus aficionados más fieles. Se las elige muchas veces, porque aportan un toque exótico.

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Camaleón desde otro punto de vista ;)

Esos colores verdes, tan llamativos y por la cualidad de cambiar de tonalidad de los mismos camaleones que son una recreación para la vista en sí mismos. Son tan diferentes a otras mascotas que nunca dejan de ser novedades en casa de quien las aprecie.

Los camaleones y las iguanas son agradables porque, en principio, no tienen la movilidad y la hiperactividad de un perro o un gato, por compararlas con dos mascotas caseras muy comunes. A pesar de ser animales salvajes, se les puede considerar apacibles. Pero ¿siempre? No, no, siempre. Bajo determinadas condiciones, la agresividad del animal salvaje salta.

La agresividad, la hostilidad, la defensa o el ataque de estos animales va a depender de varios factores, principalmente de la socialización que las personas de su entorno demuestren con los reptiles, tanto da si son iguanas como si son camaleones.

Y, además, dependerá de las condiciones en que se desarrolle el día a día de estos animales salvajes, queremos decir lo que suceda en su entorno inmediato. Un entorno que, demasiado agresivo para estos reptiles, se pueden convertir en fuente de stress.

Un stress que suele ponerse de manifiesto en sitios tan comunes como las tiendas de animales, donde se pueden comprar iguanas o camaleones. En ellas, no interaccionan bien con un medio que les es totalmente ajeno y la reacción consecuente es la hostilidad, la defensa, la huida o dejar su comida porque sufren stress

Una iguana o un camaleón al que se tenga como un mueble decorativo, desarrollará un cierto extrañamiento hacia nuestra persona o las de su entorno, hacia los miembros de nuestra familia.

Darle de comer, su comida, sus piensos con la mano, teniendo precaución de no ser tampoco agresivos en los gestos, hará más natural nuestra presencia ante las iguanas y los camaleones.

Algo que funciona muy bien con iguanas y camaleones es dejarlos reposar en nuestro antebrazo, de forma que sientan nuestra proximidad, pero que también lo usen como si fuera la rama de un árbol, en lo que es una de sus posturas pasivas más naturales. Recuerde que son animales marcadamente territoriales.

Para evitar reacciones imprevistas, para impedir que estos animales salvajes nos detecten como seres hostiles, cada vez que entremos o salgamos de su terrario, deberemos hacerlo con movimientos pausados, quedos, sin acciones bruscas y mucho menos en relación a coger o dejar su comida, los piensos de su alimentación.

Otro dato, nunca coloque a machos próximos unos a otros, de la misma manera que se muestran muy territoriales con sus terrarios, también lo son en la competencia que se establece en el liderazgo y en la preeminencia entre congéneres de su misma especie.

¿Cómo podemos detectar que estos reptiles están molestos con nuestra presencia o con algo del entrono? Pues viendo las pupipas de sus ojos. Si están fuertemente contraídas podemos estar seguros, claro está si no hay una fuente de luz intensa que haga el efecto, de que está nervioso y tenso.

Una conducta reveladora, especialmente en las iguanas, es el balanceo de su cabeza de arriba hacia abajo. Como afirmando. Esos movimientos pueden resultarnos graciosos, sin embargo, lo que quieren decir es algo tan obvio (para ellas) como ¡sal inmediatamente de aquí!, ¡aléjate!

Iguanas y camaleones son reptiles encantadores, o tal vez habría que decir con su encanto. Pero, su apacibilidad natural tiene los límites que marcan las tolerancias de sus instintos de animales salvajes. Téngalo siempre en cuenta.

La lista de animales que han llegado a nuestros hogares en los últimos años como potenciales mascotas se ha extendido extraordinariamente. En parte, por el renovado gusto por lo exótico de los ciudadanos de los países del primer mundo, pero también por la apertura al comercio internacional y al desarrollo de países lejanos, hasta hace poco cerrados a Occidente, que exportan como mercaderías a animales fáciles de transportar en rutas aéreas cada vez más frecuentes y seguras.

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¿Estamos seguros de qué implica tener una animal exótico en casa?

No es difícil toparse ya en las tiendas de animales que hay cerca de casa con un sinfín de reptiles procedentes de Asia, de regiones de América, de África o de lugares apartados y remotos de Oceanía, que también resultan fáciles de adaptar a nuestros hogares europeos y hasta de criar en viveros lejos de sus lugares de origen. Ahí está parte de la clave de su éxito como animales de compañía, la unión positiva de todas esas circunstancias.

La pregunta que ha de hacerse quien se haya dejado seducir por los encantos del exotismo de estos reptiles que nos recuerdan mucho a los animales salvajes es precisamente qué nos pueden aportar.

Y algo todavía más importante, por supuesto, qué les podemos aportar nosotros en la línea de conocimiento práctico sobre sus costumbres para procurarles una inserción adecuada y segura en nuestro medio natural, nuestra propia casa.

Tal vez el primer argumento a la hora de elegir y comprar un reptil como mascota de la tienda de animales es valorar toda la información disponible sobre el animal, que debemos recordar tendrá un comportamiento más de animal salvaje que perros y hasta gatos, que en el contacto con el hombre se han ido socializando y han adaptado de alguna manera sus comportamientos y roles al mundo humano y a las peculiaridades de ese hábitat doméstico que llamamos casa familiar.

Debemos saber cuando vayamos a comprar el reptil en la tienda de animales si está en fase de desarrollo infantil o juvenil, si el tamaño de la serpiente, del camaleón o del gecko será el mismo, o, en su caso, cuánto más crecerá.

Ese dato es muy importante para no llevarnos sorpresas en los meses siguientes. En muchas casas, el espacio no sobra precisamente. Y si el crecimiento del reptil puede ser un inconveniente, cuanto antes lo sepamos, mejor.

Otro dato a tener en cuenta es su alimentación, qué es lo que come, cual es su pienso, cuales son su suplementos, porque no se trata de mantener sólo al animal con vida, también es importante que crezca con salud. En nuestra mano siempre estará adelantarnos a sus ciclos de vida, a sus carencias en la alimentación y a sus enfermedades.

Hablamos de pienso, aunque en la gran mayoría de las situaciones deberíamos hablar de animales vivos, que en el caso de las serpientes, de la inmensa mayoría de las serpientes que podemos comprar en una tienda de animales, serán roedores vivos, cebo vivo.

Es algo también muy importante a la hora de decidirnos por un reptil que come como un animal salvaje en su medio natural. Si no estamos por la labor de dar ratoncillos vivos a nuestra serpiente, lo mejor es plantearnos comprar un animal en la tienda de animales que se adapte a nuestra foma de entender la alimentación y la relación cercana con la mascota que tenemos a nuestro cargo.

Dejarnos llevar por el exotismo de una mascota colorida, con movimientos limitados ideales para el reducido espacio que tenemos en casa no son argumentos concluyentes para elegir al reptil que nos ha llamado la atención en una tienda de animales.

Es deseable una consulta previa al mismo titular de la tienda de animales, a un veterinario de confianza, a otra persona que ya tenga esa mascota en casa.

O más sencillo aún, una evaluación de la información publicada y específica sobre la variedad de reptil de nuestro gusto, que podemos conseguir también en una tienda de animales o en Intenet; nos ayudará a caer en la cuenta de los pros y de los contras de ese flechazo que hemos tenido con un ofidio.

El gecko y el camaleón son reptiles que comparten buenas adaptaciones naturales a su medio originario. Sin embargo, cuando se ven obligados a vivir como mascotas en el entorno humanizado de nuestras casas, sus condiciones de vida pueden entrar en desequilibrio.

Los reptiles en los terrarios no encuentran toda la variedad nesesaria para su alimentación

Falta de calcio, reducción de la ingesta de vitaminas esenciales o el stress motivan el desencadenamiento de disfunciones y una espiral de dolencias que pueden llegar a comprometer la salud de estos reptiles.

El gecko es un reptil al que podríamos calificar de animal muy resistente. Su hábitat natural es el desierto, las zonas esteparias, en las que la presencia de una alimentación abundante y variada, no es nota común.

El gecko es resistente, sí, y lo es a la falta de algunos minerales esenciales. Sin embargo, en los terrarios donde los alimentamos no encuentran toda la variedad de su alimentación que podría hallar en el medio natural e incluso las piedras que podría mordisquear para proveerse de forma instintiva de la proporción química que necesita su organismo tampoco están disponibles.

Así, se producen carencias que un cuidador de reptiles debería conocer en función de los síntomas que se pueden detectar en el cuerpo y en el comportamiento del reptil. Se trata de carencias que pueden convertirse en afecciones y en enfermedades graves. Una de esas carencias es la del calcio.

La falta de calcio en el cuerpo del gecko se traduce en movimientos muy pausados del reptil, letargo evidente, inmovilidad, mandíbula débil y dolores en ella y en las articulaciones del gecko.

Un truco muy efectivo es añadir suplementos de calcio en forma de polvos sobre el insecto que come el reptil, pero hay que tener cuidado en la composición del suplemento. Si tiene cierto contenido también de fósforo, habrá que desecharlo en la medida en que ese componente se anula el efecto del calcio.

El calcio para estos reptiles lo podemos comprar en cualquier tienda para animales sin ningún tipo de problema, junto a suplementos y cualquier otro tipo de medicación que nos recomiende el veterinario, si llega el caso.

Otro mal que afecta de forma común a los geckos es el atragantamiento de su boca y de los conductos digestivos y excretor como consecuencia de la acumulación de arena o de tierra fina no evacuada.

Resulta común como hemos comentado que el gecko coma tierra para encontrar aportes de calcio de forma instintiva y que, en este proceso, parte de la tierra se compacte en el interior del cuerpo. La solución más común es poner a su disposición cierta cantidad de calcio. El calcio nuevamente como remedio para un reptil duro, pero con una salud que ha de estar en constante equilibrio.

En los camaleones, unos reptiles también muy comunes en nuestros hogares, se dan los casos de letargia que hemos visto en los geckos. Se trata de comportamientos característicos dominados por la escasa movilidad, por la dificultad para mantenerse también sobre sus patas.

Los camaleones con estos comportamientos parecen desorientados, en fase continua de somnolencia durante el día, momento en el que se supone que han de estar alertas para completar su alimentación.

El origen de este comportamiento anómalo del camaleón es la falta persistente de vitaminas por una alimentación inadecuada en la que no están presentes las que el reptil necesita diariamente.

La hipovitaminosis es una de las causas de enfermedades más común entre los camaleones, y, entre otros muchos reptiles. El cambio de las condiciones alimenticias están en el origen del problema. Se trata de una comida que no es la habitual en su medio natural y, en ocasiones, hasta peligrosamente repetitiva.

Hay también a disposición de los cuidadores toda suerte de suplementos para la comida de los camaleones que también se puede comprar en las tiendas de animales.

Un último apunte sobre enfermedades comunes en los camaleones. El stress puede ser el desencadenante de muchas enfermedades en estos reptiles, sobre todo entre los que no han nacido en cautividad en una tienda de animales, por ejemplo, sino que han sido capturados en el medio natural.

El stress a las condiciones en las que convive con otros animales de su especie, o reptiles diferentes, una iluminación inadecuada y hasta sonidos estridentes, modifican el ánimo y el comportamiento del reptil hasta variar su alimentación y degenerar en un estado de desnutrición o deshidratación que puede ser peligroso para su salud.

Observar al animal, su comportamiento, consultar con un veterinario, o dejarse aconsejar por los responsables de una tienda de animales es el comienzo de una andadura por la senda del cuidado de nuestro camaleón.

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