Los camaleones y las iguanas son mascotas que cada vez resulta más habitual encontrarlas en los domicilios de sus aficionados más fieles. Se las elige muchas veces, porque aportan un toque exótico.
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Esos colores verdes, tan llamativos y por la cualidad de cambiar de tonalidad de los mismos camaleones que son una recreación para la vista en sí mismos. Son tan diferentes a otras mascotas que nunca dejan de ser novedades en casa de quien las aprecie.
Los camaleones y las iguanas son agradables porque, en principio, no tienen la movilidad y la hiperactividad de un perro o un gato, por compararlas con dos mascotas caseras muy comunes. A pesar de ser animales salvajes, se les puede considerar apacibles. Pero ¿siempre? No, no, siempre. Bajo determinadas condiciones, la agresividad del animal salvaje salta.
La agresividad, la hostilidad, la defensa o el ataque de estos animales va a depender de varios factores, principalmente de la socialización que las personas de su entorno demuestren con los reptiles, tanto da si son iguanas como si son camaleones.
Y, además, dependerá de las condiciones en que se desarrolle el día a día de estos animales salvajes, queremos decir lo que suceda en su entorno inmediato. Un entorno que, demasiado agresivo para estos reptiles, se pueden convertir en fuente de stress.
Un stress que suele ponerse de manifiesto en sitios tan comunes como las tiendas de animales, donde se pueden comprar iguanas o camaleones. En ellas, no interaccionan bien con un medio que les es totalmente ajeno y la reacción consecuente es la hostilidad, la defensa, la huida o dejar su comida porque sufren stress
Una iguana o un camaleón al que se tenga como un mueble decorativo, desarrollará un cierto extrañamiento hacia nuestra persona o las de su entorno, hacia los miembros de nuestra familia.
Darle de comer, su comida, sus piensos con la mano, teniendo precaución de no ser tampoco agresivos en los gestos, hará más natural nuestra presencia ante las iguanas y los camaleones.
Algo que funciona muy bien con iguanas y camaleones es dejarlos reposar en nuestro antebrazo, de forma que sientan nuestra proximidad, pero que también lo usen como si fuera la rama de un árbol, en lo que es una de sus posturas pasivas más naturales. Recuerde que son animales marcadamente territoriales.
Para evitar reacciones imprevistas, para impedir que estos animales salvajes nos detecten como seres hostiles, cada vez que entremos o salgamos de su terrario, deberemos hacerlo con movimientos pausados, quedos, sin acciones bruscas y mucho menos en relación a coger o dejar su comida, los piensos de su alimentación.
Otro dato, nunca coloque a machos próximos unos a otros, de la misma manera que se muestran muy territoriales con sus terrarios, también lo son en la competencia que se establece en el liderazgo y en la preeminencia entre congéneres de su misma especie.
¿Cómo podemos detectar que estos reptiles están molestos con nuestra presencia o con algo del entrono? Pues viendo las pupipas de sus ojos. Si están fuertemente contraídas podemos estar seguros, claro está si no hay una fuente de luz intensa que haga el efecto, de que está nervioso y tenso.
Una conducta reveladora, especialmente en las iguanas, es el balanceo de su cabeza de arriba hacia abajo. Como afirmando. Esos movimientos pueden resultarnos graciosos, sin embargo, lo que quieren decir es algo tan obvio (para ellas) como ¡sal inmediatamente de aquí!, ¡aléjate!
Iguanas y camaleones son reptiles encantadores, o tal vez habría que decir con su encanto. Pero, su apacibilidad natural tiene los límites que marcan las tolerancias de sus instintos de animales salvajes. Téngalo siempre en cuenta.



