Las plumas de las aves que tanto nos llaman la atención y que forman parte de nuestra decisión a la hora de comprarlas en la tienda de animales, tienen una función primordial, más allá de la de caracterizar y embellecer al ave.
MascotaSana: Aves sanas con nuestros productos para aves.
Las plumas, aunque resulte un planteamiento muy simple, por obvio, están ahí para proteger al ave de las inclemencias del tiempo y para permitirles el vuelo. Sus hábitos de acicalado cuidado e hidratación, forman parte de una impronta para la conservación del plumaje.
Sin embargo, el crecimiento de las plumas de las aves tiene sus ciclos. La sustitución de las viejas por las nuevas es lo que comúnmente se conoce como la muda. La muda no es igual en unas aves que en otras. La respuesta hormonal es el activador del proceso que es diferente en cada ave.
No es lo mismo una muda en un canario, que en un loro, no es lo mismo, por volumen y gasto de energía, no es lo mismo por alimentación y por las consecuencias que se derivan de su comportamiento natural que conservan todas las aves, aún en el salón de nuestra casa.
Hay que recordar que las plumas son estructuras de protección que, desde el punto de vista biológico, son formas muertas que ni tienen conexiones sanguíneas, ni se regeneran así mismas como sucede con otros órganos vivos comunes en los animales de la naturaleza.
Pero en las mudas, podemos distinguir dos tipos, las mudas totales y las mudas por partes, ambas coexistiendo en diferentes momentos del año en el cuerpo del ave, desde un canario hasta el loro de nuestro ejemplo.
La muda parcial es una adaptación del organismo del ave a circunstancias temporales como puede ser el momento de la reproducción o cuando se produce la entrada de una estación. Sólo se sustituyen plumas nuevas por las viejas, y en determinados puntos de su cuerpo.
La muda total es, en cambio, una sustitución total del plumaje, y ocurre, al menos, una vez al año en todas las aves. Es en ese momento, cuando las aves se encuentran más desprotegidas, más vulnerables, porque su vuelo casi desaparece o se ven incapacitadas totalmente para hacerlo.
No volar significa no disponer de comida y contar con que los alimentos no estarán al alcance del vuelo durante los días que dure la muda. Toda una catástrofe para unos animales que se ven expuestos a las consecuencias de la variaciones de las cantidades de comida en su entorno natural.
Pero la respuesta biológica de cada ave es distinta, como nos recordará nuestro veterinario o cualquier responsable de una tienda de animales donde solemos comprar la comida y los productos de nuestras mascotas. Siguiendo el ejemplo de dos aves que podrían pasar por extremas, los loros y los canarios.
Los loros son animales muy sensibles, sensibles a la falta de compañía, a la soledad, y poseen una peculiaridad de su comportamiento y es que no responden bien a los cambios en su entorno, en su comida, en la alimentación que reciben.
Decimos ésto, porque la respuesta de muchos loros a circunstancias exógenas que no pueden controlar es la de picarse las plumas, arrancárselas. Podemos interpretar que el loro está cambiando total o parcialmente las plumas y, en cambio, ser la consecuencia de una situación de stress.
Deberemos tener ésto siempre en cuenta a la hora de valorar su muda. Ésto es válido para yacos, para guacamayos y para todo tipo de loros que podemos comprar en cualquier tienda de animales.
El caso de los canarios es distinto. El periodo de cría suele dejar secuelas en el debilitamiento general de estas aves. Un stress fisiológico y un agotamiento que se ven potenciados por la caída de las plumas. Suficiente para que los agentes patógenos oportunistas hagan mella en la salud del canario debilitado.
Es, en este momento de la muda, en el que hay que estar muy pendiente de nuestro canario, aportándole vitaminas y suplementos que podemos comprar también en cualquier tienda de animales, siempre bajo consulta previa de nuestro veterinario.
Hay que recordar también que en la muda, y por esa debilidad de nuestro canario, hay que extremar las condiciones de limpieza e higiene de sus jaulas. Su debilidad les hace candidatos a infecciones que puedan llegar de la mano de la suciedad.




