Cobayas y conejos pueden ser buenos animales de compañía, por su tamaño, por sus cualidades que, algunos casos resultan agradables y hay que descubrir, o simplemente porque avivan en nosotros la simpatía que dan sus movimientos y ademanes.
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En el caso de las cobayas, la decisión de hacerse con uno de estos animales puede ser más natural por su parecido -de lejos, todo hay que decirlo- con los populares hamsters y hasta por qué no decirlo también por lo que han hecho las películas de animación en el cine, que los han convertido en muy populares y los han sacado de una asociación mental también popular, la de ser animales de laboratorio.
La cobaya ofrece muy pocas exigencias debido a su reducido tamaño, ideal para la convivencia familiar en pisos de tamaño igualmente exiguo. Tampoco su comida representa un problema.
Su pienso, su alimentación se puede comprar sin problemas y existe un surtido bastante grande de sus comidas básicas. Su alimentación es simple, y, por demás, hasta económica.
Las cobayas son animales sociables con las personas, se dejan tratar, se dejan acariciar y se muestran vivaces cuando, por constumbre, reconocen el buen trato de las personas de la familia que les da su comida y que les proveen de lo que necesitan para su confort, suplementos incluidos.
Tampoco tienen muchas crías como sucede con otros animales de su tamaño y apariencia, ni corremos el riesgo de complicarnos la vida cuando queramos viajar con ellos en las vacaciones de verano. Un simple transportín, una bolsa o una jaula de mano adaptada a las cobayas nos servirá sin ningún problema.
Por último, a las cobayas les encanta el ejercicio, a su manera, por supuesto, y se muestran juguetones si sabemos encontrarles el punto de lo que les interesa, con juguetes propios que podamos comprar en una tienda de animales o con los que podamos recrear para ellos en casa.
Conejos a casa
Y ¿por qué elegir un conejo como mascota? Algunas razones son comunes con las que hemos apuntado para las cobayas, animales con los que, a simple vista, tienen bastantes semejanzas, aunque, sólo a simple vista, como pueden señalar los cuidadores más perspicaces cuando se acercan a comprarlos a una tienda de animales.
Un futuro cuidador que se interese por los conejos debe tener en cuenta ante todo que se trata de un animal con las características, cualidades y peculiaridades de un conejo. Y de la misma manera que un gato es un gato y se comporta como un gato, un conejo nunca podrá demostrar hábitos de otros animales, ni ser educado con las pautas que se le sobreentienden a gatos y perros.
Nunca podrá esperar de un conejo que aprenda hábitos complicados, elaborados y no naturales, su inteligencia, en ese sentido, es limitada. Ni siquiera se le podrá enseñar a mantenerse alejado de determinadas zonas y a respetarlas, aunque sus muebles no corrrerán nunca peligro de ser dañados por los incisivos de un animal con un hábito muy marcado de roer.
Independientemente de ciertos comportamientos estacionales de algunas razas de conejos, estos animales son movidos, vivaces, dinámicos que suelen estar en disposición de alerta y bien relacionados dinámicamente con su entorno.
La forma de moverse de los conejos es rápida cuando lo necesitan, en pasos y gestos cortos y hasta bruscos si se quiere. Sus ‘reglas de enfrentamiento’ incluyen la huida y escabullirse allí donde considere que tiene garantizada la protección y un cobijo eficaz.
Y es fácil descubrirlos agitados en un rincón de su jaula o en el terrario que hayamos dispuesto para ellos en un jardín.
Estas son algunas de las características físicas y de movilidad que podemos reconocer y hasta recordar de un conejo criado en cautividad como mascota familiar.
Recuerde también que a medida que pasa el tiempo y de que el animal va ganando edad, su comportamiento se irá haciendo más quedo y, en cierto sentido, más sedentario. Su movilidad decrecerá con el paso de los meses y no podemos pedirle a un animal mayor la actividad que le pedimos a uno más joven.
Del conejo, y más allá de cualquier edad del animal, tendremos también cierta actitud de apacibilidad estoica cuando toque tranquilidad. ¿Ventajas? Se acicalará demostrando limpieza de forma autónoma, defecará en el mismo lugar, facilitando nuestra tarea para mantener la higiene de su entorno.
Tampoco habrá de temer contagio de ninguna de las enfermedades propias de estos animales, nos referimos a que puedan afectarle, afectar a los humanos.
Los conejos se dejan tratar y son suceptibles de reconocer el trato humano individualizado y a las personas que se los hacen llegar con caricias y atenciones. Y tenga por seguro que su conejo, criado como mascota, no enfermará si lo atiende bien, si su entorno es estable, si ruidos y manejos inadecuados por agresivos se erradican en su trato con el animal.
Y con estos comentarios, esperamos que tenga un apoyo para decidirse a abrir un hueco en su casa para cualquiera de estos simpáticos animales de compañía.



