La dentición de cobayas y chinchillas necesita de cuidados especiales cuando han de vivir como mascotas en nuestro mundo muy diferente de su medio natural. Se trata de dientes que nunca paran de crecer y que los animales han de desgastar, sí o sí. En ocasiones, no pueden hacerlo por sí mismos y necesitan de nuestra vital cooperación.
Las chinchillas domésticas suelen tener del orden de veinte piezas dentales, de las que, tal vez, las más importantes sean los incisivos que utilizan para comer su alimentación habitual, un pienso heno que es bastante blando. Sin embargo, los incisivos le sirven a las chinchillas para mucho más, para defenderse, por ejemplo.
Suelen tener entre cinco y siete centímetros de longitud y no paran de crecer a lo largo de toda su vida. Por esa razón, vigilar ese crecimiento es de vital importancia para sus cuidadores, como nos recodará un veterinario o un profesional de una tienda de animales con experiencia en estas mascotas y donde solamos comprar el pienso y hasta los suplementos para nuestras chinchillas.
El motivo de la vigilancia sobre los incisivos de las chinchillas es que por un uso inadecuado, o hasta como consecuencia de su propia genética, el animal puede ver derivar sus dientes principales en una dirección inadecuada con grave peligro para su salud.
Otro dato creemos que muy importante. Solemos comparar a los animales con una naturaleza que nos resulta menos familiar, bien con perros y gatos que sí conocemos, o hasta con nosotros.
Así, detectar unos dientes amarillentos o incluso anaranjados en la boca de nuestras chinchillas puede alarmarnos y hacernos creer que estamos ante un animal enfermo. Y sin embargo, no tenemos porqué pensar así. El color natural es precisamente ése, un amarilloso o un tono anaranajado extraño, sí, pero totalmente natural.
Es más, si los dientes de nuestra chinchilla fueran blancos como los que queremos para nosotros o para nuestros hijos, deberíamos llevar al animal al veterinario con cierta premura. Los dientes blancos son un signo de falta de vitamina A, pero también de niveles bajos de calcio y de hierro.
Y aún puede ser un signo casi inequívoco de que el animal no está gastando sus dientes como debería. Porque, para evitar un recrecimiento incontrolado que, recordemos, no cesa a lo largo de su vida, la chinchilla debe roer y roer para contribuir al desgaste de sus piezas.
La misión de un cuidador responsable y consecuente es la de observar con mucha regularidad si los dientes pierden orientación, si avanzan hacia afuera o se van metiendo para adentro.
Esas derivaciones pueden afectar no sólo a la masticación correcta de los alimentos y al proceso de digestión del animal, sino dañar partes sensibles del paladar y comprimir, en su caso, sobre la base del cerebro.
Para ayudar al animal a desgastar sus incisivos, en las tiendas de animales tenemos una serie de objetos de madera que las chinchillas pueden roer. Se trata de maderas adaptadas a la dureza de sus piezas dentales, que no astillan y que contribuyen a un trabajo de molienda que puede resultar más uniforme.
Y nos queda aún hablar de nuestro otra gran amiga la cobaya, o, para ser más exactos, de los molares de las cobayas. A las cobayas, les pasa prácticamente lo mismo que a las chinchillas. Un desgaste irregular de sus piezas dentales puede impedir también una correcta oclusión de su boca y hocico sobre su posición natural.
No se trata de que las piezas no se desgasten, sino de algo todavía potencialmente más peligroso, de que el desgaste sea irregular y que vaya a peor. Pero ¿cómo detectar ese desgaste irregular? Normalmente, las cobayas mismas nos dan la pista con algunos síntomas.
Uno de esos síntomas es el babeo constante, la saliva de su boca sale al exterior porque su hocico no cierra adecuadamente, de una forma no muy diferente de como ocurre con otros animales y hasta, en determinadas circunstancias, con ciertas personas con bocas también enfermas.
En cualquier caso, si el babeo no es tan visible, sí lo puede ser la barbilla del cobaya permanentemente mojada. Un síntoma.
Normalmente, el veterinario limará los dientes que hayan crecido en exceso, siempre sedando a la cobaya. Resulta complicado corregir la orientación de los incisivos y retirar piezas aún lo es más todavía.
En todo caso, nunca haga siquiera el intento de limar los dientes de su cobaya y mucho menos forzarlos para corregir su orientación, se trata de una tarea que hay que desempeñar con experiencia y siempre con la ayuda de un especialista, como también le recordará un buen profesional que atienda una tienda de animales pequeños como son las cobayas.



