Uno de los entretenimientos que pueden acompañar al cuidado de las serpientes como mascotas es el simple acondicionamiento de los terrarios que les sirven de jaulas. Se trata de una tarea que, si sabemos enfocarla adecuadamente, se puede convertir en algo muy creativo y muy estimulante.
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Por un lado, construir un terrario es mucho más que proveer de comida, que gestionar la alimentación específica de nuestras serpientes. Montar un espacio habitable para nuestros reptiles, para una boa o para una pitón, supone estudiar todas las variables que están relacionadas con el hábitat, el entorno natural de nuestra serpiente y reproducirlo a escala en nuestra casa.
Las serpientes, las pitones o las boas, son reptiles muy sensibles, que sufren los cambios en su entorno o los inconvenientes inadecuados que se les presentan en una convivencia atípica como la que le podemos proporcionar en casa. Su reacción ante esas adversidades es sufrir stress, por éso es tan importante acertar con el escenario que podemos construir para nuestras serpientes.
Está claro que podemos comprar un terrario para acomodar a nuestras serpientes en una tienda de animales, donde solemos comprar su comida. Éso es, desde luego, lo más fácil, apostar por desarrollar nuestra iniciativa, nuestra creatividad para crear con nuestras manos el entorno deseado para la mascota es lo más difícil y un reto al alcance de quien quiera sumergirse de verdad en los entresijos del comportamiento de sus animales salvajes de compañía.
Si elegimos la opción más difícil, pero como decimos, la más satisfactoria, lo primero de lo primero es encontrar un buen sustrato. Sustrato es como se denomina a la tierra en la que se va a asentar el cuerpo de nuestra serpiente y en la que va a hacer toda su vida. Le servirá como soporte para su alimentación, pero también para descansar y, algo que hacen muy bien las boas y las pitones, para cobijarse, para protegerse de sus depredadores.
No es que los tenga en el salón de nuestra casa, ni que se les espere, estos animales salvajes reaccionan de forma natural a cualquier amenaza como le marca su instinto de conservación, algo que será muy común en el comportamiento habitual de nuestras boas o pitones.
El sustrato en cuestión debe ser higiénico, se podrá limpiar con facilidad, no debe dar lugar a olores que puedan acumularse en el espacio cerrado de nuestras casas. Además, deberá ser absorbente o razonablemente absobente. Tampoco deberá decolorar, ni ser tóxico, ni sólo, ni en combinación con el agua o con las materias fecales de la propia boa o de la pitón. Igualmente debemos estar atentos a la capacidad que tenga esa tierra para reproducir hongos que puedan ser dañinos para nuestra serpiente.
Otra característica que no debemos olvidar para la tierra de nuestra serpiente es que el sustrato debe tener buena capacidad radiante, es decir, que contribuya a propagar adecuadamente el calor, o, en su caso, a conservarlo. Hay que recordar que las serpientes obtienen el calor del entorno, a diferencia de los humanos, por ejemplo, que lo generamos internamente.
Si el sustrato que elegimos disipa el calor, o, en todo caso, no permite propagar el efecto calorífico de la fuente calefactora que coloquemos en el terrario, correremos el riesgo de que no se den las condiciones de habitabilidad básicas imprescindibles para que nuestra serpiente se sienta cómoda en el espacio que le hemos construido para su confort.
Otra de las cosas que no debemos pasar por alto y que probablemente consideremos en la tienda de animales donde vayamos a comprar el sustrato de nuestra boa o de nuestra pitón es el aroma de la tierra que adquiramos. Los fabricantes de este tipo de tierras suelen hacer más atractivos estos productos con un olor especialmente agradables.
Se trata de un olor que nos puede gustar más o menos, pero nosotros, ni somos serpientes, ni vamos a tener ese aroma permanentemente con nosotros. Tal vez, los sustratos más olorosos les vayan bien a ranas y otros reptiles, pero no a nuestra serpiente. Tengámoslo en cuenta, muy en cuenta, porque puede que con toda nuestra buena voluntad estemos creando un espacio que sea muy desagradable para la boa o la pitón.
Por último, y a vueltas también con el sustrato, estudiemos bien el tipo de tierra que vamos a incorporar y bajo que condiciones se puede utilizar, porque un exceso de calor en verano puede contribuir a que se recaliente y, si no es de la calidad adecuada o está pensada para un ambiente distinto o para otro animal, puede ocurrir que esa calidad de tierra ‘sude’ que segregue algún tipo de resina o agente no natural que no sea adecuado para nuestra serpiente.


