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Las cacatúas y los yacos son dos especies de aves muy comunes en nuestros hogares, como mascotas, como animales de compañía. Y lo son, porque proporcionan muchas ventajas con respecto a otros animales. A sus cuidadores, les aportan las dosis del exotismo que ofrecen los animales salvajes, pero también una gran sociabilidad, algo que se busca en las aves que han de compartir el reducido espacio de nuestras viviendas y el ajetreo de cualquier familia de nuestros días.

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A las cacatúas les gusta la buena vida ;)

Las cacatúas y los yacos son dos especies de aves exóticas que, los que no son entendidos en las estrictas diferencias entre aves, llaman simplemente loros. Ambas, tienen la facultad de repetir, de hablar, o más bien de parlotear, vocalizaciones alrededor de aquellos sonidos que escuchan y que oyen frecuentemente en su entorno.

Esa facultad los convierte en una rareza en la naturaleza, en la delicia de la familia y en el centro de interés de los niños y de los no tan niños, desde el momento en el que cada cual apuesta por enseñarle sus propias palabras al yaco o la cacatúa.

Tanto la cacatúa, como el yaco son animales muy inteligentes que parecen disfrutar de esos estímulos, de los esfuerzos que hacen los humanos a su alrededor para conseguir palabras, frases sueltas o su canturreo más disparatado. Yacos y cacatúas pueden recibir estímulos aún más firmes, si en el tiempo en el que permanecen solos, en casa, pueden entretenerse con pequeños juegos adaptados para cada una de estas aves. Juegos, pequeños artilugios móviles o estáticos que podemos comprar en cualquier tienda de animales, junto a su comida, a su pienso, bases de su alimentación específica.

Se trata de objetos llamativos, de colores vistosos, juguetes, en realidad, por los que cacatúas y yacos se sienten particularmente atraídos. En unos casos, porque suenan, en otros porque les devuelven imágenes reflejadas en espejos que representan una compañía recreada con la que interactúan de las maneras más cómicas que podamos imaginar.

Para catacúas y yacos, son un estímulo, un juego, una oportunidad para desarrollar un tipo de actividad física que modifique y varíe sus hábitos, pero para nosotros una posibilidad para deleitarnos con el comportamiento peculiar de nuestra mascota, como nos recordarán los responsables de las tiendas de animales donde podemos comprar este tipo de ingenios y juguetes sobre los que seguro tienen mucha experiencia.

Pero hay que tener en cuenta algo importante. A estas aves, no les valen juguetes que podamos comprar fuera de una tienda de animales, por supuesto que no son recomendables los que son propios de los niños pequeños, recordemos que las cacatúas y los yacos son en esencia animales salvajes, como tampoco son recomendables los que sirven para otras especies de animales o incluso otras aves.

A un periquito le bastará una bolita amarilla frente a un espejo y una cadena para divertirse, una cacatúa o un yaco separará la pieza que hace de espejo de su marco y no dudará en tragarse la bolita y la cadena y hasta el colgante. Aún más, recordemos que las cacatúas tienen una curiosa costumbre, la de abrir los pasadores de las cerraduras de sus jaulas. Aprenden deprisa y su pico les ayuda a cualquier proeza de ese tipo.

La cacatúa de penacho amarillo, por ejemplo, es una especie que necesita de la compañía de otras cacatúas, de no ser así, de no recibir estímulos, este ave salvaje, entra en lo que podríamos considerar el equivalente de una depresión, que incluye una pérdida progresiva de su plumaje. También es común que chille más fuerte de lo normal, como si reclamara la atención o llamara a otros individuos de su especie o que se comporte de una manera atípica con movimientos muy repetitivos sin motivo alguno.

Pero, a las cacatúas no le valen todos los juguetes. Ni pueden ser demasiado pequeños, que acaben ingiriendo, ni pueden ser demasiado blandos o fácilmente rompibles. Y es que la cacatúa tiene uno de los picos más robustos y muscularmente más fuertes de todas las aves exóticas de su género. Si le damos un juguete que nos han recomendado para un loro pacífico, probablemente no supere la sesión de prueba.

Los hábitos del yaco, en cambio, son algo diferentes que los de la cacatúa. El yaco es más pacífico. Para resumir, podemos decir que juega a destrozar, a roer, a desmontar por trozos todo aquello que se le ponga por delante, por supuesto utilizando su lengua oscura para el proceso.

Le encanta chupar y presiona con el apéndice bucal. Por esa razón, funcionan bien esos juguetes de madera no astillable, diseñados especialmente para los loros grandes, que tienen formas sin esquinas, sin afilar, que están lo suficientemente pulidas como para ofrecerle un entretenimiento continuado en el que nuestro yaco pondrá a juego toda su tenacidad.

Elijamos el juego o el juguete que elijamos, nunca dejemos de asesorarnos en las tiendas de animales donde podemos comprar estos divertidos entretenimientos para nuestros yacos y cacatúas. En las tiendas, nos recomendarán los más convenientes para la seguridad de nuestra ave.

Con estos juguetes, tendremos la garantía de que no se pondrá en riesgo a nuestra mascota, que no contienen pinturas tóxicas, que las maderas o los plásticos y sus fragmentos no pueden ser ingeridos o hacerles daño, que serán y sólo serán un juego para ellos y para nuestro deleite como observadores voluntarios.

La muda, una crisis para las aves

Las plumas de las aves que tanto nos llaman la atención y que forman parte de nuestra decisión a la hora de comprarlas en la tienda de animales, tienen una función primordial, más allá de la de caracterizar y embellecer al ave.

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Debemos aportar vitaminas y suplementos durante la muda

Las plumas, aunque resulte un planteamiento muy simple, por obvio, están ahí para proteger al ave de las inclemencias del tiempo y para permitirles el vuelo. Sus hábitos de acicalado cuidado e hidratación, forman parte de una impronta para la conservación del plumaje.

Sin embargo, el crecimiento de las plumas de las aves tiene sus ciclos. La sustitución de las viejas por las nuevas es lo que comúnmente se conoce como la muda. La muda no es igual en unas aves que en otras. La respuesta hormonal es el activador del proceso que es diferente en cada ave.

No es lo mismo una muda en un canario, que en un loro, no es lo mismo, por volumen y gasto de energía, no es lo mismo por alimentación y por las consecuencias que se derivan de su comportamiento natural que conservan todas las aves, aún en el salón de nuestra casa.

Hay que recordar que las plumas son estructuras de protección que, desde el punto de vista biológico, son formas muertas que ni tienen conexiones sanguíneas, ni se regeneran así mismas como sucede con otros órganos vivos comunes en los animales de la naturaleza.

Pero en las mudas, podemos distinguir dos tipos, las mudas totales y las mudas por partes, ambas coexistiendo en diferentes momentos del año en el cuerpo del ave, desde un canario hasta el loro de nuestro ejemplo.

La muda parcial es una adaptación del organismo del ave a circunstancias temporales como puede ser el momento de la reproducción o cuando se produce la entrada de una estación. Sólo se sustituyen plumas nuevas por las viejas, y en determinados puntos de su cuerpo.

La muda total es, en cambio, una sustitución total del plumaje, y ocurre, al menos, una vez al año en todas las aves. Es en ese momento, cuando las aves se encuentran más desprotegidas, más vulnerables, porque su vuelo casi desaparece o se ven incapacitadas totalmente para hacerlo.

No volar significa no disponer de comida y contar con que los alimentos no estarán al alcance del vuelo durante los días que dure la muda. Toda una catástrofe para unos animales que se ven expuestos a las consecuencias de la variaciones de las cantidades de comida en su entorno natural.

Pero la respuesta biológica de cada ave es distinta, como nos recordará nuestro veterinario o cualquier responsable de una tienda de animales donde solemos comprar la comida y los productos de nuestras mascotas. Siguiendo el ejemplo de dos aves que podrían pasar por extremas, los loros y los canarios.

Los loros son animales muy sensibles, sensibles a la falta de compañía, a la soledad, y poseen una peculiaridad de su comportamiento y es que no responden bien a los cambios en su entorno, en su comida, en la alimentación que reciben.

Decimos ésto, porque la respuesta de muchos loros a circunstancias exógenas que no pueden controlar es la de picarse las plumas, arrancárselas. Podemos interpretar que el loro está cambiando total o parcialmente las plumas y, en cambio, ser la consecuencia de una situación de stress.

Deberemos tener ésto siempre en cuenta a la hora de valorar su muda. Ésto es válido para yacos, para guacamayos y para todo tipo de loros que podemos comprar en cualquier tienda de animales.

El caso de los canarios es distinto. El periodo de cría suele dejar secuelas en el debilitamiento general de estas aves. Un stress fisiológico y un agotamiento que se ven potenciados por la caída de las plumas. Suficiente para que los agentes patógenos oportunistas hagan mella en la salud del canario debilitado.

Es, en este momento de la muda, en el que hay que estar muy pendiente de nuestro canario, aportándole vitaminas y suplementos que podemos comprar también en cualquier tienda de animales, siempre bajo consulta previa de nuestro veterinario.

Hay que recordar también que en la muda, y por esa debilidad de nuestro canario, hay que extremar las condiciones de limpieza e higiene de sus jaulas. Su debilidad les hace candidatos a infecciones que puedan llegar de la mano de la suciedad.

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