Perros y gatos son las mascotas más comunes en nuestro entorno más familiar. Quien más o quien menos ha tenido un contacto más estrecho con esos animales, que con otras mascotas más diminutas y exóticas que en los últimos años han poblado las tiendas de animales y muchos domicilios.
MascotaSana: Productos naturales para cobayas y chinchillas
Sabemos hasta cierto punto qué es lo que debemos esperar de los perros y de los gatos, en parte porque los medios de comunicación han popularizado sus hábitos en documentales y en programas de televisión populares y de gran audiencia y porque comparten espacio en casas de amigos y familares que frecuentamos.
Pero ¿qué pasa con los pequeños animales que también se pueden comprar en las tiendas de animales? Mascotas con una creciente popularidad pero de la que no hay una literatura disponible.
¿Qué pasa si queremos comprar cobayas o chinchillas? ¿Cómo podemos asegurarnos de que estas mascotas poco comunes qué también podemos comprar en una tienda de animales están sanas y no nos van a presentar ningún problema?
Con frecuencia, lo que nos guia a la hora de comprar animales como mascotas es la idea de que se puedan adaptar a los niños de la casa, por su carácter más apacible, y hasta que puedan relacionarse con ellos sin riesgo.
Cuando las opciones de la lista de animales apacibles son precisamente las cobayas y las chinchillas, se nos pueden plantear dudas razonables sobre si los animales están realmente sanos y hasta si no vamos a comprometer la ilusión de los niños con unos animales que no van a sobrevivir a sus dolencias no reconocidas cuando los compramos.
Vamos por partes. Vamos a mostrar cómo reconocer en la tienda de animales si una chinchilla está sana o enferma y para hacerlo con discreción de manera que tengamos una idea clara, y un criterio autónomo, del estado del animal que vamos a adquirir.
Lo primero que deberemos observar en la jaula o el receptáculo en el que esté el animal es si hay otras chinchillas a su alrededor y observar su comportamiento. Observar si alguna tiene mal aspecto, no interactúa con el resto de animales, presenta un peso diferenciado y menor con respecto al resto o si se muestra agresiva con las otras chinchillas.
Un animal enfermo puede ser una garantía para que nuestra chinchilla haya sido contaminada o contagiada y su dolencia o enfermedad se desarrolle en casa en los días siguientes, cuando ya no tenga remedio.
Exactamente lo mismo que hemos hecho con el resto de animales de la jaula, lo haremos con la chinchilla de nuestro interés. Observaremos su peso, su movilidad, su nerviosismo, si es acusado o la coordinación de sus movimientos.
También le echaremos un vistazo más detenidamente a los ojos, para comprobar que tienen expresión y vivacidad, que reacciona a los estímulos, como acercarle la mano cerca de ellos. También nos fijaremos que tiene el instinto natural de intentar escapar cuando lo sujetamos en nuestras manos.
Observando y palpando con las manos, entre las orejas, la nariz, el pelo y el ano buscaremos defectos, esto es, resaltes que puedan ser sospechosos, zonas ralas, manchas o escamaciones que nos puedan alertar de alguna infección oculta o de una patología que, sin ser especialistas, nos de una idea de que el animal pueda tener alguna complicación.
Una última nota importante para valorar una chinchilla que queramos comprar en una tienda de animales. Ver cómo son las deposiciones del animal, ver si hay vómitos a su alrededor.
Es importante determinar si corresponden a la mascota que queremos comprar, pero, si no pudiéramos concretarlo, unas malas deposiciones nos diría también que algo no marcha bien con la alimentación, la comida, el pienso y su asimilación en el grupo de animales en el que se ha depositado a la chinchilla por la que sentimos atracción y estamos a punto de comprar.
¿Y en el caso de las cobayas? En el caso de las cobayas, se puede decir que las pautas de observación pueden ser las mismas, pero con unos detalles más específicos a los que debemos prestar toda nuestra atención.
Las cobayas tienen ojos brillantes muy característicos. En el caso de que, al observar al animal, detectemos que tienen un aspecto pegajoso y hasta presentar rebabas en las comisuras, podremos determinar en el acto que ese animal no será para nosotros.
Otro detalle que delata el mal estado de las cobayas está en su nariz: Normalmente, están húmedas, pero cuando el animal tiene los orificios obstruidos, podemos tener también la seguridad de que se trata de un animal enfermo o débil.
Vamos con otro elemento para decidirnos por una de las cobayas. El siguiente paso es observar su boca y más concretamente como han crecido sus dientes. Para ello, hay que sujetar la nuca del animal con el pulgar y el dedo índice de una mano y con la otra intentar que abra el hocico.
En el hocico, buscaremos si los dientes incisivos, los largos se llegan a tocar. Si es así, éstos han crecido de forma correcta. Si siguen de forma paralela, uno a otro, estaremos ante un animal que con toda seguridad tendrá problemas de alimentación, que comerá su comida con dificultad, porque la forma en la que se nutren las cobayas es con la ayuda de estos poderosos dientes. La receta es que si no han crecido correctamente, no comerá adecuadamente.
Las ulceraciones que buscamos en la piel de las chinchillas como mostramos antes, las buscaremos en las cobayas en las partes posteriores de las patas delanteras, donde suelen manifestarse su presencia en las fases inciales sobre el cuerpo del animal.
Tanto si nos decidimos por las chinchillas, como si lo hacemos por algunas cobayas, nuestra vista, nuestra capacidad de percepción nos será de ayuda con estas sencillas indicaciones.
En cualquier caso, también puede resultar un apoyo comentarle a nuestro veterinario de confianza cual es nuestro deseo, él nos ayudará a determinar con mayor exactitud y hasta por comparación cuales son los rasgos más distintivos entre animales sanos y enfermos.
Sea lo que sea, no descuidemos un último dato más, pedir factura, con ella podremos tener la garantía legal de exigir el resarcimiento por cualquier inconveniente que se nos haya planteado por una chinchilla o una cobaya que nos hayan vendido en mal estado de salud.


