Las pulgas pueden convertise en los azotes de nuestros hamsters y hurones. Mascotas a las que les pueden transmitir enfermedades o un malestar que les provoque stress y que les impida conciliar el sueño y la tranquilidad hasta debilitarlos.
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Luchar contra las pulgas en nuestros hamsters y hurones, hasta prevenir su aparición, es una manera ideal de mejorar el estado de salud y la vitalidad que les reconocemos y por los que seguramente los apreciamos.
Y si hablamos de hamsters y de las pulgas que pueden contraer, una buena medida preventiva consiste en evitar el contacto de estas mascotas con otros animales que convivan con nosotros en el ambiente familiar y a los que les hayamos detectado los parásitos. Nos referimos a perros y a gatos, pero también a algunas aves exóticas de gran tamaño como loros o guacamayos, téngalos también en cuenta.
Otra medida preventiva favorable para los hamsters, en las tiendas de animales se pueden comprar sprays antipulgas adaptados a los hamsters que son totalmente inocuos para ellos y con los que habremos de rociar sus jaulas después de haberlas limpiado.
Incoporar esa tarea a la limpieza ordinaria de su pequeña jaula, puede ser suficiente para mantener a raya a las pulgas del entorno del hamster.
Si, la lucha con las pulgas en nuestro hamster nos ha superado, si su presencia se vuelve persistente, será el momento de acudir al veterinario para dos cosas.
Una, para que nos recomiende otros medios con los que hacer frente a lo que puede tomar visos de una ‘plaga’, y dos, para descartar que el hamster no haya sufrido afecciones como consecuencia de la presencia de esos parásitos.
La persistencia con la que a veces se muestran las colonias de pulgas viene motivada por la alta tasa de reproducción de estos insectos cuando se dan condiciones favorables.
Comentarle al veterinario cuales son las condiciones en las que vive su hamster puede ayudarle a entender los riesgos y aconsejarle sobre lo que ha de hacer y no ha hecho para hacer desaparecer a las pulgas.
Hurones contra parásitos
¿Y si el atacado es un hurón que tengamos como mascota? Lo primero es no dejarse arrastrar por una conducta reactiva. Tómese su calma y busque una solución entre las propuestas que le citamos a continuación y evite lo que también le señalamos.
Así, tenga cuidado, no utilice bajo ningún concepto pulguicidas en polvo. El motivo es que, por mucho esmero que se ponga a la operación de repartir el producto por el cuerpo del hurón, nunca conseguiremos que la protección sea del todo uniforme.
Si exponer al hurón a la inhalación del polvo muy fino es también un riesgo para su sistema respiratorio, lo es más si tenemos en cuenta que puede acabar entrando en zonas sensibles como los ojos o a través de la boca, o peor, humedeciéndose y reaccionando sobre la piel. con los consecuentes problemas de una intoxicación del animal que nunca justificaría la lucha por prevenir la aparición de las dañinas pulgas.
Una alternativa que conocemos muy bien de su aplicación en perros y gatos es la de los famosos collares antipulgas. Pero ¿son realmente efectivos en los hurones? Tampoco se trata de la efectividad del procedimiento, sino de las consecuencias de su colocación.
Los hurones son animales muy vivos, muy dinámicos, un collar antipulgas, colocado en el cuello, correría el riesgo de engancharse en cualquier sitio y asfixiar al animal que dudosamente sabría zafarse de esa tenaza. El instinto le llevaría a forzar su aprisionamiento aún más.
Proponemos, por último, para acabar con las pulgas de nuestros hurones dos estrategias sencillas, y, sobre todo, baratas, al alcance de cualquier bolsillo y de las posibilidades de los más curiosos en las lides de las pacientes labores manuales.
Por un lado, bañar al hurón con jabones especialmente adaptados para ellos que podemos comprar en una tienda de animales, junto a su comida, a sus complementos y al pienso específico para estos animales.
Algunos de esos productos tienen propiedades antiparasitarias que nos ayudarán mucho para erradicar las pulgas. Se trata de una labor atenta, dedicada y manual que nos puede llevar mucho tiempo, dos o tres meses, y que guarda relación con esa paciencia que comentábamos.
Por otro lado, hay otra segunda opción que resulta más creativa. Se trata de fabricar una trampa para las pulgas de nuestros hurones. Ojo, porque en las tiendas de animales, en las mejor surtidas, también se pueden comprar algunas bien diseñadas.
Pero, vamos con nuestra propuesta. La idea es colocar un cazo con agua en el suelo, en las proximidades del lugar que habite el hurón. Sobre el cazo pequeño de agua, colocaremos una fuente de luz.
Con ello, conseguiremos calor, un atractivo para las pulgas en horas de la noche que buscan cobijo.
El objeto de la instalación es que las pulgas puedan subir con faclidad por los bordes del cazo y caer en el agua. No saben nadar y morirán irremediablemente ahogadas. Así de sencillo.
Con esas medidas, preventivas unas, eficaces otras, y, aun alguna, casera, podremos hacer que hamsters y hurones permanezcan entre nosotros en buena salud, como tiene que ser y por mucho tiempo.

