Los hamster tienen muy buena imagen en la cultura popular, los hurones en cambio suelen encarnar los papeles secundarios y menos agradecidos en películas de animación, cuentos y comics.
Sin embargo, la realidad puede ser muy diferente. Los hurones bien socializados son una delicia para niños y familias. Algunas variedades de hamsters, cruzados de manera inadecuada, se muestran agresivos y poco acordes con la fama ganada en las pantallas.
Los hamster tienen buena prensa, el cine ha hecho de ellos hasta héroes de películas infantiles. Se les suele representar juguetones, alegres, predispuestos a la actividad e incansables. Desde luego, el hamster es un animal que figura entre los bondadosos del bestiario humano.
¿Podemos decir lo mismo de lo hurones? Guiados por esa misma representación de nuestra cultura de consumo, los hurones no tienen precisamente un buen registro de amigos. Se les representa de una forma totalmente contraria al hamster, taimado, receloso, avaricioso, codicioso y hasta reservado y arisco.
Así las cosas, qué hay de verdad en todo ésto, qué hay de cierto en el comportamiento de estos pequeños animalitos que los haga agradables en el trato y sensibles a dejarse acompañar sin miedo por los seres humanos, especialmente por los niños.
Pues, como se suele decir también en el mundo del espectáculo, la verdad supera a la ficción. Ni el hamster es siempre ese animal exquisito y delicado que se representa, ni el hurón es un riesgo como mascota. Como siempre hay matices.
El hurón es un animal dócil, sí, dócil, si se le trata adecuadamente y se le deja confiar en las personas de su entorno. La comida, su alimentación de la mano de las personas de la familia es una buena forma de ganarse la atención y esa confianza que se traducirá en la seguridad de que el animal mantendrá su carácter benigno y juguetón en todo momento.
Se trata de dar pie a una confianza mutua, que empieza a labrarse desde el primer momento en el que el animal llega a casa después de adquirirlo en una tienda de animales.
El hurón no hace ruido, aparentemente no se queja, no chilla, como otros animales, no se dejan el pelo por todos lados como otros animales algo más mayores que él como el gato o los perros de lanas pequeños. Son muy inteligentes y recuerdan quienes los benefician, como también recuerdan donde se les ha enseñado que dejen sus heces.
Y vamos con los hamsters. Su buena prensa dice que son tranquilos y dóciles hasta decir basta. Pues no. Hay una variedad, los negros, los Campbell que podemos comprar en las tiendas de animales que suelen responder mal a los agobios y el manoseo. Es más, suele morder.
Los hamsters Campbell son una raza exclusiva y se les ha cruzado hasta la saciedad, produciéndose aspectos que se apartan del pelaje tipo, y es que hay Campbell que son blancos y con los ojos rojos, exageradamente rojos.
La hibridez y los cruces no convenientes podrían estar detrás de este tipo de comportamientos inapropiados en animales que se pueden comprar como mascotas en las tiendas de animales.
Cruces en los que se aprovecha la alta tasa de fertilidad y de crecimiento de las pequeñas poblaciones de hamsters en pequeños lugares, con muy poca demanda proporcional de alimentos.
Otro dado. Por regla general, los machos de hamster son más dóciles que las hembras, que, en el caso de tener crías, se vuelven irritables, recelosas y hasta agresivas. En principio, lo que se decía sobre el comportamiento de los hurones. La verdad es que nada es lo que parece como estamos viendo.


