Las cotorras de Kramer y las carolinas hace tiempo que se asentaron en nuestros hogares quedarse en casa como mascotas agradables, por la vistosidad de sus plumajes, por sus comportamientos tan sociables que admiten al hombre y su complejo y ruidoso mundo, pero, sobre todo, porque soportan el frío de nuestras latitudes como no lo hacen otras aves exóticas como las que podemos ver y comprar en nuestra tienda de animales de referencia.

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El plumaje muestra si la aliemntación de las cotorras es adecuada

La cotorra de Kramer y las carolinas, también llamadas ninfas, presentan vistosos plumajes, en especial, la última que utiliza su exótica cresta para mostrar su pulsante estado de ánimo, otro de sus atractivos. Ambas aves son de un tamaño relativamente pequeño que las hace adaptables también al reducido espacio de nuestros domicilios.

La cotorra de Kramer, por ejemplo, tiene una longitud de unos 40 centímetros y una llamativa cola verde. Para quien quiera saber más de esta cotorra, tiene un área de poblamiento muy extensa como ave salvaje. Nada menos que se extiende desde África Central hasta la India y el sudeste asiático. En algunos lugares, como Canarias, la cotorra de Kramer se ha incluido ya como especie de su avifauna como consecuencia del éxito de las reproducciones en libertad de animales escapados de parques zoológicos.

Esta es otra de las características que relacionan a la cotorra de Kramer con las carolinas, la facilidad con la que puede reproducirse en cautividad. En cualquier caso, tanto para una especie como para otra, hay que mantener unas consideraciones mínimas sobre la cría de polluelos, que con toda seguridad nos comentarán en la tienda de animales donde acudamos a comprar la comida de estas aves.

Las cotorras de Kramer basan su alimentación en una comida formada por semillas en las que no deben faltar nunca las frutas, los vegetales y hasta trocitos de huevo duro que les encanta, en especial en época de cría. Las ninfas son también granivoras, se les puede dar alpiste, mijo y avena o una combinación adaptada que podemos comprar también sin ninguna dificultad entre los alimentos que venden en las tiendas de animales. Las carolinas no debe excederse en la cantidad de granos que hemos relacionado, porque son muy grasos.

Como medida correctora, y para completar su dieta podemos darle frutas, como manzanas y verduras, en las que se pueden incluir desde lechugas a acelgas. Tanto las cotorras de Kramer como las ninfas tienen que tener cerca agua limpia y a temperatura ambiente. Son animales muy activos y deben recuperar sus líquidos con la misma facilidad con la que los gastan.

Las ninfas, al ser aves granívoras, no requieren una alimentación muy especial. El alpiste, la avena o el mijo constituyen la base de sus necesidades. Una vez a la semana podemos darle maravilla, pero no debemos excedernos, ya que estas semillas tienen mucha grasa. Añadiremos algunas frutas, como la manzana, y verduras, como la lechuga o la acelga, para completar su dieta. Cuando vaya a criar, podemos completar sus aportes de calcio con huevo duro -con cáscara molida incluida-. El agua debe cambiarse a diario: debe ser fresca y estar a temperatura ambiente.

El secreto para que ambas aves puedan reproducirse en nuestra latitud está, en parte, en el refugio que le preparemos para su nidificación, en el caso de las cotorras de Kramer, un cubil de madera de unos 30 centímetros de altura y otros tantos de fondo con un orificio de entrada de unos 8 centímetros de diámetro. En el caso de las carolinas, el cajón del nido tal vez haya que hacerlo más alto, por su tendencia a entrar más erguido, en cualquier caso, deberemos siempre cubrir su interior con serrín para hacerlo más confortable y cálido.

Algo que tampoco debemos descuidar es la limpieza de su entorno inmediato, como todas las aves pueden reproducir parásitos o algún tipo de trastorno intestinal como consecuencia de la exigua limpieza, algo que debilitará a un animal. En este sentido, si notamos que las cotorras de Kramer o las carolinas tienen un comportamiento apagado, anormal no dudemos en preguntar a un especialista sobre el estado de salud de unas aves exóticas que pasan por ser las ‘alegrías de la huerta’.

Las cotorras de Kramer tienen unos vistosos colores verdes, muy característicos, y un distintivo y colorido pico rojo. Macho y hembra se diferencian por el anillo oscuro del cuello de los primeros. Pero, las coloraciones de las carolinas son más variadas, son rosadas blancas, verdes, grises, amarillas o grises. No obstante, en libertad se pueden ver tonalidades, como las de color gris con bandas blancas, la cresta de plumas amarillas y cara rosa. En cautiverio, grises oscuros, claros y los citados blancos.

Las cotorras de Kramer se diferencian, macho y hembra se diferencia, poco es verdad, en el caso de las carolinas, no es tan fácil, habremos de acudir a una tienda de animales, en el lugar donde, si acaso, las pudimos comprar, para aclarar el sexo de unas aves que tienen con sus parejas muchas similitudes, mucho en común, tanto como con las cotorras de Kramer, una delicia exótica de bellos plumajes para nuestro deleite.

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