Archive for junio, 2010


Chinchilla

Las chinchillas tienen una actividad nocturna muy activa

Las chinchillas y las cobayas son animales de compañía muy afines, que comparten la vivacidad de unos animales acostumbrados a los recovecos y a la oscuridad de sus hábitats y madrigueras protegidas naturales, algo que para nosotros se traducirá en un deleite especial, animales que parecen jugar a esconderse, que interactúan con nosotros y que utilizan nuestra casa como topera.

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Pero, ¡cuidado!, el juego no acaba para ellas con la conclusión del día, su particular parque temático, nuestra casa, puede convertirse, en horas de la noche, en una zona de trabajo para chinchillas y cobayas, y, para nosotros, en un suplicio, si no conocemos esta particularidad de sus hábitos y no las alejamos de nuestros espacios de descanso.
A algo a lo que ha de acostumbrarse quién se decida por tener como mascota a una chinchilla es su tendencia a hacer ruidos, algunos ruidos, en horas de la noche, cuando sus cuidadores descansan. Por esa razón, es recomendable no ubicarlas en los dormitorios y muy especialmente en el de los niños, podría afectarles también a su sueño.

Una chinchilla necesita de cierto espacio en su jaula, se mueven mucho, el animal sufriría en un espacio muy pequeño o en el que no tuviera la movilidad que necesita su temperamento. Hay que tener en cuenta, que se trata de un animal miedoso y huidizo, que necesita acostumbrarse a los espacios donde va a vivir y a los olores, sensaciones, a los ruidos y las personas que van a formar parte de su nuevo entorno, su nueva familia humana y su hogar.

Una vez que se haya acostumbrado a las personas y a su entorno, no habrá problema para sacarla de su jaula y ponerla en el suelo e interactuar con ella. Las chinchillas son animales muy miedosos, pero con el tiempo se acostumbran a su entorno. Tienen muy buena memoria y si se ponen en peligro royendo algún cable o nuestra tapicería, lo más razonable es apartar al animal con la mano, con sumo cuidado, o alzar la voz en un tono seco, sin, por supuesto, usar la violencia.

Pero, ¡ojo!, hay que tener cuidado con algo que atrae especialmente el interés de las chinchillas: Los recovecos y los espacios oscuros que le dan una protección como la que tiene en el entorno natural del que proceden. Es común que las chinchillas entren en lugares cerrados y angostos, como la parte inferior de los muebles de nuestra casa, pero que también les sea difícil salir de ellos, que se dejen atrapar por su curiosidad.
Otra cosa que hay que tener en cuenta con las chinchillas es la temperatura del ambiente en el que van a vivir, muy especialmente si éste está sujeto a cambiantes corrientes de aire. Su hábitat natural son las cuevas y los lugares cerrados y oscuros. Las chinchillas no tienen glándulas sudoríparas y, por tanto, no pueden sudar, no regulan su temperatura corporal de la misma forma que los seres humanos.

La alimentación de las chinchillas se basa en un tipo de pienso especial, hierbas, heno, que podemos comprar en las tiendas especializadas para animales. No valen los piensos, toda la comida que sirve de alimentación a los conejos o los hamsters. Hay que tener muy en cuenta ésto, para garantizar la salud y el bienestar de nuestra chinchilla.

Con las cobayas, los cuidados son otros muy distintos. Las cobayas también son sensibles a los cambios de ubicación. Necesitan de un periodo de aclimatación y adaptación al entorno de su nuevo hogar, nuestra casa, como las chinchillas, habrán de habituarse a sonidos y olores nuevos.

Las cobayas son animales especiales en lo que se refiere a los cambios de alimentación, si se va a cambiar la base de su comida, el heno, por una marca o una textura diferente, se debe hacer de forma gradual, la salud de la cobaya se puede resentir. Tampoco hay que darle comida para hamsters o conejos, puede ser muy perjudicial, porque su sistema digestivo tendrá problemas para asimilarlo. Lo mismo sucede con las vitaminas, es necesario informarse sobre cuáles, aunque la vitamina c es un buen aliado de la salud de las cobayas y su carencia genera enfermedades en estos animales.
Cualquier consulta sobre los extremos de la alimentación de las cobayas, podemos hacerla a los titulares de las tiendas de animales dónde acostumbremos a comprar el pienso de nuestra mascota. Sin duda, sus titulares sabrán orientarnos convenientemente.

Algo que no hay que olvidar, como sucede con las chinchillas, es que las cobayas comen de forma continuada y en cantidades mucho más grandes que los hamsters, por tanto, no son animales baratos de mantener, precisan de una alimentación específica y de la dedicación de sus cuidadores, en especial, a la vigilancia de sus constantes, del aspecto de su piel, de su apetito, de su nivel de hidratación y de su comportamiento, en general.
Y si hablamos de sus constantes vitales, nos tendremos que referir a las enfermedades que son muy comunes entre ellas como las diarreas, que se derivan de su deficiente o inadecuada alimentación o los problemas respiratorios o los de piel.

Una forma de mantenerlas sanas es con el ejercicio moderado. Un ejercicio que puede desarrollar en un lugar que sus cuidadores puedan construir, con más o menos habilidades, para ellas. Un entorno adaptado, con recovecos de su tamaño, de quita y pon para facilitar su limpieza y compuesto con materiales resistentes pero no punzantes y con una cubierta de trapos o telas en desuso por la parte inferior que puedan ser retiradas para facilitar la higiene del animal y de su nuevo hábitat. Una tarea creativa para un animal que lo sabrá agradecer con su juego y su adaptabilidad al medio que hemos creado para él.

Como sucede con las chinchillas, las cobayas son animales muy sociales, que, si adquieren suficiente confianza con sus cuidadores, pueden convertirse en animales de compañía realmente encantadores, siempre dispuestos a investigar en los lugares más inaccesibles de nuestra casa. Siempre y cuando, seamos capaces de delimitar dónde y a qué horas pueden compartir nuestro espacio y respetar nuestro derecho a descansar.

Los hurones y los hamsters son animales de compañía cuyo comportamiento puede parecerse, en la medida en la que, si están adecuadamente socializados, pueden convertirse en unos compañeros muy animados y juguetones para los más pequeños de la casa. Educarlos, crearles hábitos que no perturben la convivencia con sus cuidadores es una cuestión de paciencia y de constancia, como lo es adecuar sus alimentaciones a las necesidades biológicas de estos animales, tan iguales y tan diferentes.

Hurón durmiendo

Hay que alimntar bien al hurón para que no se canse tanto...

El hurón es un pequeño mamífero que es y se comporta como un carnívoro, como lo es la nutria, la comadreja o los mismos perros y gatos. No se sabe a ciencia cierta cuando se domesticó, pero lo que sí se conoce es que ya formaba parte de la vida del hombre hace 2.500 años, de la vida y de su alimentación porque el hurón está íntimamente relacionado con la caza y la necesidad del cazador humano de azuzar y obligar a salir a los animales escondidos en las toperas, en especial, los conejos.

Pero al hurón también se le usó para cazar ratas y ratones en ambientes domésticos y en los almacenes de grano donde estos roedores hacían y hacen estragos. En las últimas décadas, el hurón ha dejado de ser, además de un amigo del cazador, un animal de compañía. Se trata de mascotas de gran sociabilidad que tienen un comportamiento inteligente y que se dejan tratar por los más pequeños de la familia, humana. No obstante, dado el carácter del hurón, sensible a las presiones y a los gestos violentos, el juego de los niños con el animal no debería dejar de ser supervisado por una adulto. Un hurón no es un hamster.

No obstante, bien socializados e integrados en su entorno humano, llegan a ser juguetones como las crías de perros y gatos, y, muy importante, no dejan de jugar a pesar de que hayan superado su etapa infantil y juvenil, lo que supone una delicia para toda la familia de por vida.

Una curiosidad de los hurones, que cada vez más gente practica, es la de dejarse guiar con correa por la calle, como si fuera un perrito. Es más, con un adiestramiento adecuado, no sólo puede llegar a convivir con otros animales en el entorno del hogar familiar, sino que, incluso, puede llegar a obedecer, o, al menos, acatar las órdenes humanas que le son familiares.

La alimentación de un hurón es siempre una comida equilibrada a la que se le puede agregar alimentos frescos como las carnes, hay que recordar que es un carnívoro, los huevos y algunas frutas seleccionadas. Las tiendas de animales especializadas son, como sabemos, una buena fuente de información para orientarnos en lo que debemos saber sobre los hamsters y todo lo relacionado con su comida, alimentación y nutrición equilibrada.
Nunca hay que olvidar que el hurón es un animal cazador y su juego puede confundirse con el de la caza si se le estimula de manera incorrecta, como también es sensible a atacar a pájaros y reptiles que se muevan en su entorno por instinto. Los periodos de adaptación, en todos los casos, son siempre deseables, por no decir imprescindibles.

Hamster

El hamster es una simpática mascota

Con los hamsters los cuidados que hay que tener son los derivados, por ejemplo de su afán territorialista, es importante no poner parejas de hamster, independientemente de su sexo, en la misma jaula, porque por instinto, tienden a enfrentarse. No es conveniente tampoco tener a los hamsters en los dormitorios donde duermen sus cuidadores, los hamsters son de hábitos nocturnos, duermen de día, pero de noche, se entregan a sus ejercicios en las ruedas o con los complementos de sus jaulas que les son muy familiares.

A diferencia de los hurones que se muestran menos activos, si se los compara con los hamsters, éstos últimos pueden entrar en hibernación momentánea si su temperatura desciende y literalmente quedar paralizados o aparentemente muertos. La temperatura corporal de los hamsters es similar a la de las personas, 37 grados centígrados. Cuando ésta desciende por debajo de los 32 grados y por un espacio de entre 20 y 30 minutos, tienden a hibernar. Su sistema cardíaco se ralentiza y puede darnos la sensación de que están muertos. Si ésto ocurriera, habría que darle calor para que el animal salga de su estado catatónico.

A diferencia de los hurones, los hamsters son roedores que no comen carne. Su alimentación se basa en una comida granulada y como complemento se le suele dar frutas, en especial, mazanas, peras y algunos vegetales como la col, las espinacas o los nabos. Los mejores consejos sobre la alimentación de los hamsters, como siempre, en las tiendas de animales de confianza, donde podremos asesorarnos y comprar y guiarnos en su alimentación.

Los hamsters son muy diferentes en su alimentación a los hurones como vemos, guardan la comida en unos sacos laterales de su cabeza, en sus mejillas. Si el alimento, en vez de seco es húmedo, se corre el riesgo de que esas conducciones o sacos se obstruyan con grave riesgo para la salud del animal. Es más, habría que abrir la zona bloqueada por los alimentos con cirugía. Lavar sus alimentos es también una tarea que un cuidador no debe olvidar porque se corre el riesgo de que el hamster contraiga la salmonelosis.

Hamsters y hurones, hurones y hamsters, tan iguales, tan diferentes.

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