Si hablamos de conejos, de conejos como mascotas, podemos referirnos a un problema bastante común entre los cuidadores menos expertos, no distinguir entre variedad y raza. Algo, que, por otra parte, no tiene nada de extraño, ante la indefinición del criterio que debe distinguir a unos tipos de animales de otros. Dudas que, en muchos casos, se pueden resolver con la experiencia de los verdaderos profesionales que podemos encontrar en las tiendas especializadas de animales.
La selección de las especies ha hecho que, en los últimos cien años, se haya disparado el número de animales distinguidos como variedades diferentes. Unas veces, como consecuencia de la cría selectiva, y, otras, para responder a la demanda de un producción pensada para abastecer a la industria de la alimentación y a la de la piel. Aún así, parece aceptada la existencia de medio centenar de razas o variedades diferentes.
La definición de raza vendría dada por un tipo de conejo, cuyas características físicas son perfectamente identificables y diferenciables, por su singularidad, de las del resto de otros animales de su especie.
Si miramos a los conejos con detenimiento, podremos distinguir rasgos únicos, como la forma y tamaño de las orejas, el volumen del propio animal o el pelaje, el tamaño del pelo y el color, aunque bien es cierto que, dentro de una misma raza, podemos encontrar también distintos tonos de piel.
Es cierto, que, hoy por hoy, no existe un modelo de clasificación reconocido internacionalmente y una base de datos completa y unificada que pudiera ofrecer luz para que el profano pudiera reconocer fácilmente la variedad a la que pudiera pertenecer su mascota.
No obstante, siempre puede resultar útil el consejo de un buen conocedor entre los profesionales que atienden las tiendas especializadas de animales en la que podemos comprar un conejo, nuestra mascota original, o comprar alimentos para conejos. Una tienda en la que también podremos comprar la mejor comida para nuestro conejo, sea de la variedad que sea. Salvo las excepciones derivadas de su tamaño, la comida de estos animales puede ser la misma para todas las razas, una combinación de heno fresco y vegetales de hoja y de raíz.
Y volviendo a las clasificaciones, las hay de todo tipo, algunas ciertamente chocantes. A los conejos, también se les suele distinguir en grupos atendiendo a las manchas de su cuerpo, un método, simple, muy evidente. Los hay sólidos, agoutís y quebrados, aunque hay razas que sólo se presentan en un único color sin variantes. Otra clasificación atiende a la forma de las orejas, también una forma sencilla de interpretar las diferencias. Según las formas de las orejas, los conejos pueden ser de dos tipos, las de las variedades ‘lop’ o caídas y las rectas y tiesas.
La clasificación no reglada lleva a proponer establecer diferencias mucho más subjetivas, como las del carácter del animal. Así, se establece que los conejos de menor tamaño suelen ser más activos que los grandes, una regla que, si no es científica, sí puede ayudar a la hora de elegir una mascota adecuada para el espacio en el que va a vivir con sus cuidadores.
Sobre todo hay que tener en cuenta el tamaño del animal para elegir su jaula y para proporcionarle espacio suficiente y comodidad. Jaulas y asesoramiento comida de conejos y toda clase de complementos, desde luego, en las mejores tiendas de animales.
En cualquier caso, sea la raza que sea, independientemente de su tamaño, de su color, de su pelaje o de la forma de las orejas, todas las razas o variedades de conejos tienen algo en común, y es su gran capacidad para adaptarse a todos los ambientes domésticos, su sociabilidad y la facilidad con la que se dejan tratar.


