Archive for mayo, 2010


Si hablamos de conejos, de conejos como mascotas, podemos referirnos a un problema bastante común entre los cuidadores menos expertos, no distinguir entre variedad y raza. Algo, que, por otra parte, no tiene nada de extraño, ante la indefinición del criterio que debe distinguir a unos tipos de animales de otros. Dudas que, en muchos casos, se pueden resolver con la experiencia de los verdaderos profesionales que podemos encontrar en las tiendas especializadas de animales.

Un excelente animal de compañía

La selección de las especies ha hecho que, en los últimos cien años, se haya disparado el número de animales distinguidos como variedades diferentes. Unas veces, como consecuencia de la cría selectiva, y, otras, para responder a la demanda de un producción pensada para abastecer a la industria de la alimentación y a la de la piel. Aún así, parece aceptada la existencia de medio centenar de razas o variedades diferentes.

La definición de raza vendría dada por un tipo de conejo, cuyas características físicas son perfectamente identificables y diferenciables, por su singularidad, de las del resto de otros animales de su especie.
Si miramos a los conejos con detenimiento, podremos distinguir rasgos únicos, como la forma y tamaño de las orejas, el volumen del propio animal o el pelaje, el tamaño del pelo y el color, aunque bien es cierto que, dentro de una misma raza, podemos encontrar también distintos tonos de piel.

Es cierto, que, hoy por hoy, no existe un modelo de clasificación reconocido internacionalmente y una base de datos completa y unificada que pudiera ofrecer luz para que el profano pudiera reconocer fácilmente la variedad a la que pudiera pertenecer su mascota.

No obstante, siempre puede resultar útil el consejo de un buen conocedor entre los profesionales que atienden las tiendas especializadas de animales en la que podemos comprar un conejo, nuestra mascota original, o comprar alimentos para conejos. Una tienda en la que también podremos comprar la mejor comida para nuestro conejo, sea de la variedad que sea. Salvo las excepciones derivadas de su tamaño, la comida de estos animales puede ser la misma para todas las razas, una combinación de heno fresco y vegetales de hoja y de raíz.

Y volviendo a las clasificaciones, las hay de todo tipo, algunas ciertamente chocantes. A los conejos, también se les suele distinguir en grupos atendiendo a las manchas de su cuerpo, un método, simple, muy evidente. Los hay sólidos, agoutís y quebrados, aunque hay razas que sólo se presentan en un único color sin variantes. Otra clasificación atiende a la forma de las orejas, también una forma sencilla de interpretar las diferencias. Según las formas de las orejas, los conejos pueden ser de dos tipos, las de las variedades ‘lop’ o caídas y las rectas y tiesas.

La clasificación no reglada lleva a proponer establecer diferencias mucho más subjetivas, como las del carácter del animal. Así, se establece que los conejos de menor tamaño suelen ser más activos que los grandes, una regla que, si no es científica, sí puede ayudar a la hora de elegir una mascota adecuada para el espacio en el que va a vivir con sus cuidadores.

Sobre todo hay que tener en cuenta el tamaño del animal para elegir su jaula y para proporcionarle espacio suficiente y comodidad. Jaulas y asesoramiento comida de conejos y toda clase de complementos, desde luego, en las mejores tiendas de animales.

En cualquier caso, sea la raza que sea, independientemente de su tamaño, de su color, de su pelaje o de la forma de las orejas, todas las razas o variedades de conejos tienen algo en común, y es su gran capacidad para adaptarse a todos los ambientes domésticos, su sociabilidad y la facilidad con la que se dejan tratar.

Los animales exóticos, como mascotas, cada vez son más frecuentes en nuestro entorno familiar. Diferentes variedades de reptiles, de aves, o incluso de insectos, se han convertido en habituales de nuestro pequeño mundo urbano. Sin embargo, no todas las especies se pueden adaptar por igual a los hábitos de sus cuidadores y al lugar que éstos han elegido para que vivan. Nunca hay que olvidar que se trata de animales salvajes, más o menos, domesticados y adaptados a la convivencia entre los humanos. Por eso, la elección de la especie es muy importante, diríamos que vital, para disfrutar, a lo largo de toda la vida del animal, de las bondades de su compañía.

Animal exótico en casa. ¡Mantén la precaución!

En el grupo de los animales salvajes, que debemos elegir bien, están las serpientes, pasivas, limpias, exóticas, muy diferentes a lo que conocemos como animales de compañía.  Pero, no todas obedecen a ese patrón, las hay que pueden resultar problemáticas.

Las más atractivas son probablemente las boas, las constrictoras, que, en su edad adulta, llegan a alcanzar un tamaño muy respetable. Entre las ventajas de la boa está la regularidad de sus defecaciones y su consistencia, además del largo tiempo que pasa entre unas y otras, que las hace fáciles de eliminar. También juega a favor de la boa, su silencio, no exento de misterio, por sus movimientos y por sus hábitos de buscar sombra y cobijo en los lugares más apartados, y, a veces, más insospechados.

La alimentar la boa es fácil y también es dócil de carácter, pero no es recomendable para cuidadores sin experiencia alguna o no comprometidos con lo que significa la convivencia con un gran reptil. Sin embargo, si estamos decididos a adoptar una boa, lo más sensato es escuchar el relato de alguien que ya tenga una, su experiencia puede resultarnos reveladora y, en cualquier caso, siempre nos ofrecerá una oportunidad de ayudarnos a resolver algún problema que pueda surgirnos con la cría de nuestro animal en el futuro.

La cría de una serpiente de gran tamaño como la boa nos pone en la circunstancia de ser realistas. Deberemos estar dispuestos a tener que darle su comida viva, ésto es, conejos, hamsters u otros reptiles, y exponernos a que, por su instinto, nos llegue incluso a morder. La mejor alimentación, en la diversidad de comidas disponibles, de estos animales salvajes, la podemos comprar en las tiendas especializadas en reptiles.

Otra serpiente de gran tamaño que se puede manipular bien, paradójicamente, por sus dimensiones es la pitón. Como en el caso de la boa, es preferible que el animal haya sido criado en cautividad, y no capturado en estado salvaje, que haya tenido contacto con el hombre y, de ser posible, también, que el animal sea joven o muy joven. Porque, así le ofreceremos la posibilidad de habituarse a nuestro entorno. Hay que recordar que, como todos los reptiles, las serpientes de gran tamaño, las boas o las pitones, son sensibles a los cambios de temperatura, a las condiciones de humedad o a los olores y aromas del ambiente. Algo que en un hogar moderno es bastante común.

Los hábitats de las boas y los pitones son bastante espaciosos. Un terrario para estos animales salvajes, para estos reptiles, debe tener unos dos metros de longitud como mínimo, hay que recordar, que, tanto una boa como una pitón, puede alcanzar y superar esas dimensiones, aunque en su estado de reposo, el reptil se enrolla sobre si mismo para ofrecer una silueta menos llamativa y expuesta a sus depredadores como lo haría en el medio natural.

Los terrarios o peceras recomendados para estas serpientes deberán tener tapas, con algún tipo de cierre, que les permita estar guardadas y aisladas, pero, al mismo tiempo, que no les falte la ventilación y la oxigenación de su cubil. Terrarios y peceras que podremos comprar también en las tiendas especializadas de reptiles y otros animales salvajes.

Hay que tener en cuenta también que el animal puede sufrir estrés por falta de alimentación, por no estar bien hidratado o simplemente porque no se habitúe a los sonidos de su entorno, que le pueden producir temor y activar su mecanismo de defensa, sacando la agresividad de todos los animales salvajes. Todo esto deberemos tenerlo en cuenta.

La temperatura es algo muy importante para las serpientes, son animales ectotermos, cuya temperatura corporal está regulada por la del entorno. Por tanto, necesitan de un calor artificial que su cuidador ha de ser capaz de regular para la confortabilidad del reptil, de la boa o de la pitón. Lo recomendable son 20 ó 40 grados centígrados, además de la posibilidad de iluminar el terrario o la pecera de grandes dimensiones que hayamos elegido como hábitat. Se suele usar focos luces ultravioletas, no incandescentes que ayuden a ver al reptil que tiene unas condiciones de visión muy particulares, siempre según la especie, por supuesto.

Poner una boa o una serpiente pitón en nuestra vida puede aportarnos placer, el placer de compartir nuestra vida y una parte de nuestras vivencias con un animal salvaje con un reptil poco común, pero esa relación ha de estar basada también en el compromiso con un animal con un estilo de vida, con un comportamiento y un carácter tan exótico, como su propia naturaleza.

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.