Archive for marzo, 2010


Las serpientes están llamadas a ser los animales de compañía de los próximos años. El tamaño reducido de las viviendas, las nuevas fórmulas familiares, la búsqueda de la naturaleza y la fuerza con la que se ha instalado lo exótico y lo original en nuestras costumbres, abrirá rincones en nuestro entorno para los terrarios de estos reptiles tan singulares.

La serpiente es sencilla de cuidar

Las serpientes, sean de la especie que sean, tienen la ventaja añadida de que no hay que estar sobre ellas para alimentarlas todos los días, son muy independientes en ése sentido, tampoco es que necesiten mucho espacio para vivir, y, por si fuera poco, no hay que sacarlas a pasear, y no se quejan por ello. Vivir con serpientes es armarse de paciencia y dejarse llevar por su ritmo y su quietud, una terapia muy efectiva contra las prisas y el stress humano.

Por lo que se refiere a su organismo, sus deposiciones no son malolientes ni abundantes y sus cuerpos largos y estilizados no despiden olor corporal alguno. Cambian la piel, sí, pero de tiempo en tiempo, no como las aves o los animales peludos, que reparten sus plumas y sus pelos cada vez que hacen una muda. Tampoco se sabe de casos de incompatibilidades alérgicas con los humanos.

Y si hablamos de acicalarse, a las silenciosas serpientes no tenemos que cuidarles dientes, uñas y pelo, al que tanto tiempo dedicamos, sobre todo en el caso de los perros de compañía.

Tener una serpiente en casa, en cualquier caso, tiene una dificultad que no comparten algunos animales salvajes, que es su alimentación específica.

Escojamos la variedad de serpiente que escojamos, se recomienda que a la hora de comprar una serpiente en la tienda de animales elijamos una cría por el encanto y el atractivo que supone iniciar a este animal salvaje en su alimentación, verla crecer y adaptarse con nosotros a su nuevo medio, nuestra casa. No obstante, la elección de la especie debería hacerse tras una consulta, por ejemplo, con un especialista veterinario al que le plantearemos nuestras dudas de principiante.

Tener una serpiente en su estado infantil, con pocos días de vida, nos obligará a buscar estrategias para que el animal busque su alimento en un medio totalmente desconocido. Una serpiente es una animal salvaje asustadizo en ocasiones, al que los olores, los sonidos o las vibraciones pueden afectar de forma decisiva, hasta tal punto que puede no comer si percibe esas sensaciones como una amenaza desconocida en su entorno.

La alimentación de las serpientes se basa en ratones, llamados popularmente pinkys, que podemos comprar en cualquier tienda especializada de animales. Las serpientes muy jóvenes no comen después de su nacimiento hasta pasadas dos semanas y sólo hasta que mudan su primera piel.

Cría de serpiente

Una vez que haya pasado este tiempo podremos empezar a alimentar a la serpiente colocándole el pinky justo delante de donde se encuentre dentro de su terrario. Lo normal es que nuestro reptil devore al ratón, como lo haría un animal salvaje. Hay que tener en cuenta que las porciones de comida que se han de administrar a las serpientes tienen que guardar una relación con su tamaño, una sexta parte de su longitud es una buena referencia.

Si tras esperar unas tres horas, la serpiente no ha comido su ‘presa’, habrá que cambiar el plan de acción, si bien hay que tener algo en cuenta. Como se ha apuntado, las serpientes son animales muy sensibles a las condiciones del entorno, un cambio de humedad, de temperatura o de olores pueden desencadenarle miedo y estress. Conviene lavarse bien las manos, no usar perfumes y desodorantes delante del animal, abstenerse de fumar o retirar el terrario de las corrientes de aire y de los entornos perfumados de los ambientadores caseros.

Si el animal no hace intención de comer, dejaremos pasar dos o tres días y volveremos a intentarlo exactamente igual, pero en horas de la noche, si tampoco lo conseguimos, probaremos a estimular su instinto de animal salvaje, sujetando el ratón con unas pinzas largas y acercándole el pinky a la altura del hocico, dando unos pequeños toques en la boca, nunca en la cabeza, porque corremos el riesgo de asustar a la serpiente. Lo normal es que el reptil abra sus fauces y devore al ratón.

Si tampoco lo consiguiéramos, deberemos proceder a cortar un trozo de la cola del ratón, en su porción más ancha, e introducirla en la boca de la serpiente para que la engulla, para facilitar la operación buscaremos la forma de masajear la garganta del reptil para conseguir que la trague. En las horas siguientes estaremos muy pendientes de que la serpiente no regurgite la comida que tragado.

Hay que recordar que las serpientes no mastican la comida, que la engullen y que son unos poderosos ácidos con un PH alto los responsables de disolver el alimento, incluso los huesos de los vertebrados. En el caso de que sea necesario, se recomienda el uso de suplementos para reptiles.

Trabajar en favor de la alimentación, esforzarnos en hacerlo de forma adecuada para ayudar a nuestro nuevo compañero animal es una forma de interaccionar con la serpiente y de disfrutar de la naturaleza armados de responsabilidad, nuestro sentido del compromiso y con toda la paciencia que podamos.

El yaco, o loro gris africano, es uno de los animales salvajes y exóticos más asiduos en nuestros hogares. Dócil, fácil de enseñar a hablar y sociable con sus cuidadores humanos, el yaco es un ave que tiene una alimentación basada, sobre todo, en ácidos grasos saturados, llamados palmíticos. El cuidado de esta alimentación, el correcto equilibrio de su comida, es la mejor garantía para la salud y el bienestar de un animal al que su evolución natural ha conducido a una curiosa superespecialización alimentaria en la que se basa su sensible equilibrio hormonal.

El yaco se alimenta de semilla de palma

Si fuéramos capaces de colocar sobre el mapa de África las zonas de distribución como animal salvaje del yaco y los espacios donde crece la variedad de palma de aceite, veríamos que ambos coinciden, porque nuestro loro gris africano se alimenta de forma preferente de las semillas de esta palmera, de la que aprovecha la nuez, aunque sólo consume la pulpa exterior, porque la almendra interior es demasiado dura para su pico, a diferencia de lo que sucede con otras aves exóticas, como el guacamayo americano.

La pulpa de semilla de palma tiene alrededor de un 50% de grasa, cuando representa el 80% del peso de todo el fruto de la palma. Una dieta ‘monotemática’ en el medio natural, rica en pulpa de semilla de palma, nos puede inducir a creer que el yaco en cautividad sólo necesita grasas vegetales con una proporción limitada de proteínas. Pero no es así, el tema de la alimentación es más complejo en un animal que ha evolucionado hacia un modelo de alimentación muy especializado.

Semilla de palma

El yaco consume ese nivel de grasas porque su gasto de energía en libertad puede ser brutal y necesita una compensación en su alimentación. Los lugares donde el yaco obtiene su comida y donde el loro gris africano duerme pueden estar separados por hasta entre 30 y 50 kilómetros de distancia, que ha de cubrir en vuelo con aleteo en un entorno climático que se caracteriza por niveles altos de humedad, de fuerte radiación ultravioleta y con temperaturas también elevadas.

Pero en cautividad, las condiciones de vida del yaco son totalmente diferentes. El animal no necesita esforzarse por conseguir su comida, aunque su genética le sigue sugiriendo preferir sus semillas oleaginosas, que en Europa hemos sustituido por pipas de girasol, frutos secos o cañamón.

Sin embargo, estas semillas no se corresponden con el perfil de los ácidos grasos saturados de la semilla de palma de aceite africana. Los ácidos grasos saturados son una fuente de energía para el loro gris pero también para la regeneración de sus tejidos y el funcionamiento de su sistema hormonal. Las pipas de girasol, los frutos secos o el cañamón, tienen niveles bajos de ácidos grasos saturados, los palmíticos, y alto en poliinsaturados, para la que la genética del yaco no está adaptada.

Este puede ser el origen de muchos de los problemas que arrastran en cautividad de los yacos, problemas hepáticos, de reproducción y cría o cardiovasculares. La solución para solventar el problema de la desigual alimentación del yaco en cautividad es ponerse en manos de nuestro veterinario de confianza de un buen experto que nos derive hacia el producto más completo para la alimentación del loro gris africano que podemos comprar en la tienda de animales de confianza.

Fuera de las necesidades de sus ‘grasas africanas’, el yaco se alimenta fruta y verduras, cerezas, piñas tropicales, plátanos, melocotón, peras o manzanas, siempre que estén maduras, y cerrajas y berros.

Una buena garantía para obtener una adecuada a alimentación de nuestro yaco es administrarle una comida a base de pienso extrusionado cuidadosamente equilibrado, que podemos encontrar fácilmente en una tienda para animales como comida específica para el yaco. Los mejores piensos suelen presentar proporciones balanceadas de proteínas, de sus grasas, de hidratos de carbono y minerales, necesarios para el crecimiento y para la salud de nuestra mascota.

Conocer con detalle la combinación de esos aportes en su alimentación en el pienso supone una garantía mayor que la de fijar su nutrición a base de su dieta de semillas. No obstante en invierno, el yaco necesitará de más grasas, que conseguiremos, enriqueciendo el pienso con las semillas más oleaginosas de su dieta, pero sin olvidar sus queridas frutas y verduras y la ‘condición africana’ de sus grasas.

Las mismas que son una delicia para él, pero también para quien sepa ver la belleza natural en la habilidad de este animal para abrir y consumir su comida sirviéndose sólo de las patas y de su pico. Un espectáculo natural en el salón de nuestra casa.

Una de las incomodidades más habituales en nuestra relación con mascotas pequeñas, como los hamsters y las ardillas comunes o las listadas, en el reducido espacio de nuestros hogares, es el olor que despiden sus amontonamientos de comida dentro de las jaulas. Hamsters y ardillas atesoran cantidades, a veces ingente, de comida en descomposición que forma parte del hábito, de la conducta de estos animales salvajes a fin de cuentas. Una conducta incómoda que podemos sobrellevar si cumplimos una serie de requisitos, que, en cualquier caso, pasan por el respeto de las conductas naturales de estos animales.

Hamster

Los malos olores pueden dificultar la convivencia con los hamsters

Y no es para menos, en el caso del más pequeño, el hamster. La palabra hamster viene del alemán, y podría traducirse como ‘acaparar’, debido a su afición natural a atesorar alimentos y otros objetos siempre de forma compulsiva. El hamster transporta su comida hasta el refugio en los llamados abazones, unas bolsas situadas a ambos lados de la cabeza, que, cuando está llena, le da un aspecto un tanto cómico.

Una forma de evitar este trasiego de comida es reducir la cantidad de alimento que se le proporciona al animal para que no la amontone y se pudra en alguno de los rincones de su madriguera casera. Es aconsejable también que se le retire los restos del forraje mohoso. Además, de esa forma se podrá comprobar si el hamster tiene aún semillas para alimentarse suficientes en sus ‘depósitos’, si se le debe dar nueva comida fresca o si ha de aplazarse su ración para el día siguiente.

Es importante que revisemos la madriguera del hamster y que lo hagamos cuando el animal esté fuera porque es ahí donde acumula su comida. El cambio de la superficie de algodón que le sirve de soporte en su cubil ha de sustituirse todas las semanas y nunca colocársela o trabársela con piezas de metal o plástico que pueda ingerir incontroladamente y afectar a su salud. El hamster debe acomodar su madriguera como lo haría un animal salvaje en la naturaleza. Unos complementos y alimentos para su vivienda que podemos comprar en cualquier tienda especializada en productos para hamsters.

Ardilla

Las ardillas también pueden ser mascotas domésticas

La ardilla silvestre, la más común, tiene la misma costumbre que el hamster de almacenar y almacenar todo el alimento del que puede disponer. La ardilla suele mantener pequeños almacenes para esconder una ración de comida suficiente para el día. Y otros mucho mayores, que en otoño se llenan con una cantidad de víveres suficiente para dejar transcurrir sin preocupaciones el invierno y los primeros meses de la primavera.

Ése es el comportamiento de una animal salvaje que habremos de corregir o, al menos, adaptar. En casa, las cosas deben ser diferentes. En cualquier caso, siempre tendremos la ventaja de que la base de su alimentación, compuesta por nueces, piñones, bellotas, bayas, avellanas, cacahuetes o semillas, es más seca y tiende a no descomponerse como lo haría la de los hamsters. La observación de lo almacenado también es, como hemos apuntado, una garantía de la salud de nuestra mascota.

La ardilla listada o coreana tiene el mismo comportamiento que el de los hamsteres y el de su prima, la ardilla común, guarda alimentos de forma metódica que también corren el riesgo de pudrirse y oler mal. En el caso de la ardilla listada, la tendencia del animal es hacer su nido con todo el material disponible. En consecuencia, cuanto más elementos les proporcionemos para ese fin más complicado será luego el proceso de inspección.

Hay que recordar que la higiene de la madriguera de la ardilla es una garantía para la conservación de la salud de nuestra mascota. Para la confección de una ‘vivienda’ para nuestra ardilla, bastará con la adaptación de los nidos para pájaros, en especial, los fabricados en madera con un agujero más o menos largo que servirá como acceso y que tendrá una forma cilíndrica.

Quienes se dedican a la cría de las ardillas listadas coreanas, hacen hincapié en que las medidas del nido más razonables son las de un cubo de entre 15 y 20 centímetros de longitud, en todos sus lados. Las medidas deben ampliarse en el caso de que la ocupe una hembra preñada que puede estar en disposición de acoger crias en el futuro. En cualquier tienda especiada de animales, podremos comprar un habitáculo que se adapte a las necesidades de nuestra pequeña ardilla listada.

La convivencia con hamsteres y ardillas en el entorno de nuestro hogar ofrece una oportunidad para dejar entrar un trozo de la naturaleza al espacio familiar más íntimo, pero también es una ocasión para ofrecer nuestra comprensión y tolerancia hacia la vida y las costumbres de unos animales salvajes en esencia.

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